lunes, 26 de octubre de 2020

MEMORIAS DE UN MÉDICO RURAL III (escritas por Antonio Blanco)

Hay momentos en la vida que son especiales por sí solos. Compartirlos con las personas que aprecias, los convierte en momentos inolvidables. ¡Gracias por permitirnos compartirlos!.

 CAPITULO 3.

Patologías

La gran mayoría de mis pacientes eran de la tercera edad, con los achaques propios de la misma, procesos cardiovasculares, reumáticos, artrosis, infecciosos, tumores.

Algunos/as con más capas de ropa que una cebolla, tardaban más tiempo en desvestirse y volverse a vestir que en ser explorados. Durante el verano con la visita de los de Madrid y País Vasco la consulta era más variopinta.

Anécdotas:


Tía Mercedes y el Marketing comercial 

Tía Mercedes con su marido y sus cinco hijos

 En las calurosas tardes de verano la veía desde mi balcón afanarse en el cuidado de su pequeño huerto. Rolliza y sonriente, siempre iba vestida de negro y con sombrero de paja.

Una de esas tardes, estando acompañado de mi madre, alguien tocó el timbre de la casa. Fue mi madre la que abrió, porque yo me estaba desperezando de la siesta. Por el tono de voz comprendí que era tía Mercedes. En la conversación mantenida entre las dos, le oí a mi madre que decía: ¡no se tenía que haber molestado usted, después de todo es su obligación! . Intuí que hablaban de mí y cuando me incorporé a la conversación, observé que mi madre ya tenía en sus manos una caja de fresas.

Tía Mercedes seguía haciéndome piropos: ¡Que si a ella le había acertado de pleno en sus achaques! ¡Que si me merecía algo más...!, en fin, las consabidas frases de agradecimiento.

Dimos por finalizada la conversación y cuando ya se iba, bajó el escalón exterior, se giró de nuevo y nos dijo: ¡bueno, por ser ustedes se las dejo en 400 pesetas! Nos quedamos enmudecidos y sin saber que decir. Aún siendo caras, no nos quedó más remedio que aceptar la mercancía. Por cierto, de calidad suprema.

Curiosamente esta compra, la he recordado a lo largo de mi vida más que muchos regalos.

Tía Mercedes debería venir en el manual de las mejores técnicas de venta.  

 

 Felipe González, poco asiduo a mi consulta, cuando al auscultarle por detrás le dije: “Coja aire”, el buen hombre hacia el puño con ambas manos de forma repetida en su intención de coger aire.


Joaquín.
Él decía que iba con el siglo, pues había nacido en 1900. Trabajó en el carbón y le pagaban 6 pesetas diarias. Con 86 años, iba al monte la mayoría de los días. Su esposa Paulina, le proporcionaba unos cuidados celestiales. Su vecina Emilia, había enviudado hacía pocos años, pero a pesar de la tristeza por la muerte del que tanto tiempo fue su marido, tenía un espíritu positivo, reivindicativo y siempre estaba de buen humor. No se cortaba y si había que cantar se apuntaba la primera.

 Vídeo de tía Emilia, tío Joaquín y tía Esperanza


 

Tío Esteban y compañía

A Esteban de 82 años, era fácil verle siempre alrededor del pueblo en los parajes más recónditos y siempre solo. Era poco frecuentador de mi consulta. Cuando le hice la historia clínica recuerdo que le pregunté que si era alérgico a algo y me contestó: “Que sepa, no soy angélico a nada”.

 

Cuando oí cantar la segadora a tío Vitorio, pensé que estaba afectado de un gran dolor bucal, no era así y enseguida comprendí que era cierta su gran capacidad pulmonar, hasta el punto de, que como presumía, sus cantos se oían desde el Pinar. Para los que lean esto y no sean del pueblo, sepan la transcendencia histórica mundial que tuvo este Pinar. Según consta en el Archivo Histórico de Simancas, de él se obtuvieron los mástiles de las naves de Colón.

Tío Vitorio

 

En el siguiente enlace os ponemos una versión reducida de la segadora, la versión completa subtitulada por Antonio la vamos a guardar para una ocasión más folclórica.  

Aunque no supieran de términos médicos, reconozco que me daban papas con onda, en otros temas, por la experiencia adquirida con los años. 

Tío Martinillo


Tenían una salud de hierro como la tenía Martín el juez de paz o Venancio el carnicero. Los veía pasar una y otra vez por la puerta de la consulta, pero no recuerdo haberles visto en ella.



(A tío Venancio no le hacían falta anuncios para promocionar su negocio)



Bueno tendría para seguir durante un buen rato pues los recuerdos de uno me despiertan los de un compañero, esposa, hijo, etc.

Al disponer de bastante tiempo realizaba cirugía menor, quistes cutáneos, panadizos, curas de heridas. Y no solo en personas. Hay que entender que para gente que vive del ganado, el cuidado del mismo, es vital para su economía doméstica y por tanto para su salud. Aún recuerdo las curas que mi vecino Vale y yo realizábamos de forma conjunta a dos de sus vacas, con el asesoramiento en la distancia de Félix el veterinario.

Niños. Reconocimiento escolar


Todos los años realizaba el reconocimiento escolar. Revisión y aplicación de vacunas, que yo mismo les ponía. Lo realizaba por las tardes, fuera del horario de consulta. Ese día sus madres les ponían la ropa interior recién comprada. Los maestros se sentían incapaces de mantener más o menos en silencio a una chiquillería, que permanecía entre impaciente y temerosa su turno en la sala de espera.

Primero vacunaba a los que les correspondía por edad, para que permanecieran un tiempo prudencial en el centro por si hubiera reacciones vacunales

Pues bien, dentro de un reconocimiento básico: peso, talla, auscultación, desarrollo de los genitales, comprobaba la agudeza visual y la auditiva.

Recuerdo una anécdota curiosa: Ante la falta de medios para la exploración auditiva, idee una prueba que consistía en ponerme detrás del niño explorado. Tapaba el oído derecho y susurrando le preguntaba por el izquierdo ¿Cómo te llamas? A Dani (hijo menor de Antonio el pastelero), un niño perspicaz donde los hubiera, que era de los últimos de la lista, conociendo su listeza le cambié la pregunta: ¿Cuántos años tienes? Me respondió antes de terminar de hacérsela, y en dos ocasiones: Dani. Seguro que los nervios y la información de sus compañeros, reconocidos con anterioridad, le jugaron una mala pasada y en la actualidad oirá crecer la hierba.

En esos años, también tallaba a los quintos.

Para los nostálgicos, aquí podéis ver alguna imagen de cuando éramos más pequeños.... 


 Niños accidentados

Recuerdo a Margarita, hermana mayor del travieso Dani, quien el 15 de enero de 1985, como consecuencia de una caída al resbalarse con la nieve, le apliqué siete puntos de sutura en la frente. Las tuberías estaban congeladas ese día, lo que me complicó la tarea. Espero que no le dejara una cicatriz antiestética. En todo caso... ya ha transcurrido el plazo de reclamación.

Con seguir un protocolo muy básico de higiene, no recuerdo que ninguna de las heridas que curé se infectara. Supongo que el frío de la sierra ayudaría no solo en la cura de los jamones sino también las heridas.

Alguien tituló:” las bicicletas son para el verano”. Pues bien, para mi eran para aumentar el número de accidentados, como el niño José A. Fernández Gómez-Limón, quien afortunadamente no sufrió heridas importantes en el cuello, pero pudieron ser de gravedad al arrastrar con el cuello, mientras circulaba en bicicleta, dos cuerdas que indebidamente se habían colocado para señalizar el corte de la carretera. El hecho lo denuncié en la Jefatura Provincial de Tráfico. Os aseguro que tener que denunciar al propio Ayuntamiento, me trajo no pocos dolores de cabeza.

Sopla, sopla, sopla, sopla.

No recuerdo el nombre de un niño de Markina de unos 7 años. Se hizo una herida en una rodilla y a sus padres les expliqué que no merecía la pena ponerle anestesia por dos puntos. El crio con la camiseta del Athletic, observaba atentamente todos mis movimientos sin perderse un detalle. Desinfecté la herida y mientras me lavaba, distendidamente le reconocí que yo también era del Bilbao, le chapurreé dos cosas en vasco y le explicaba que Zubizarreta esas heridas se las hacía casi todos los días.

El niño asentía con la cabeza, me miraba fijamente, y no le saqué palabra alguna. Pero fue ver montar la aguja en el porta y salió como alma que huye del diablo del consultorio, corriendo a toda velocidad. De no haber tenido un padre deportista que lo atrapó, hubiera llegado al Pinar antes que los cánticos de tío Vitorio.

Tras una profusa sudada en la sujeción del niño, por parte de ambos padres y yo mismo, conseguí suturarle. Nunca más volví a montar una aguja en un porta a la vista de cualquier accidentado, independientemente de la edad que tenga.

¡Sopla sopla sopla sopla! mientras pasaba la aguja como medida analgésica me dio excelentes resultados. Todos sabían que sus ídolos tanto Butragueño como Zubi habían sido figuras por haber sabido soplar mientras les curaban sus heridas y ellos no iban a ser menos si querían llegar a ser famosos.

No penséis que todo lo hacía sin anestesia, pero suturar a un campeón como aquel tuvo su mérito. Cada vez que lo veía en la calle me señalaba la herida.

Bueno, cuando los más mayores se presentaban con hematomas en pómulos o frente siempre relataban que se habían producido al golpearse contra una puerta. ¡Hay que ver, lo bajas que se hacían después de una pelea!

El día 23/8/1984 cuando me encontraba echando la partida en el bar de Nicolás, un joven me toca el hombro por detrás y desencajado me dice: ¡Sr. Médico, acabo de ver a la nieta de Roga, que iba corriendo hacia el consultorio y con la mano ardiendo! Yo, que me imagininé una tea humana y salí escopetado. Tranquilicé como pude a la niña, la curé con tulgrasum, vendaje compresivo, nolotil y zumbando con el coche de un familiar para el hospital. Estuvo varios días ingresada. El aguarrás tuvo la culpa.

BODA DE GUSTAVO

Gustavo y Eva. Los novios

Gustavo, el guarda forestal, fue mi compañero de fiestas y festejos, hasta que Eva su novia decidió apretarle las tuercas. Pues bien, ese día 25 de julio de 1985, viví La urgencia infantil más grave.

Era un día caluroso, en la ermita de San Pedro de Alcántara (Arenas de San Pedro). Esperaba fuera del templo a la sombra, la finalización de la ceremonia. Estaba hecho un pincel con mis pantalones y camisa recién planchados. Deseoso de conocer a las seis amigas catalanas de Eva.

Pues bien, a punto de terminar el acto y cuando ya tenía el arroz en mis manos, oí desde el interior en voz alta:

¡Un médico por favor! Lo primero que pensé fue que algún familiar mayor, hubiera sufrido un desvanecimiento mezcla de la emoción y la alta temperatura reinante en el interior.

Cuando de forma apresurada iba a entrar en el templo, vi como una madre sacaba en brazos y con una profusa hemorragia a un niño de 6-7 años.

Presentaba una herida profunda en el hueco poplíteo derecho (corva de la rodilla)). Al parecer una escultura (el crio decía un santo) se le había caído encima. Le apliqué un torniquete y subimos al vehículo conducido por la madre, acompañado de Nemesio, enfermero a quien acababa de conocer. Lo intenté retirar a los pocos minutos, pero como la hemorragia no cedía, me tocó hacer el resto del viaje presionando con el puño. Su madre conducía a golpe de claxon y pañuelo al aire y dio muestras de ser una experimentada conductora. Nemesio y yo nos alternábamos en la presión hasta la llegada al hospital Virgen del Prado de Talavera. De la experiencia anterior obtuve dos conclusiones:

1. Hay que sujetar a los niños durante las celebraciones porque las pueden preparar pardas. No fue el último.

2. Aun reconociendo que la mujer, lo hizo con gran diligencia y valentía, sirva este ejemplo para recordar que, a ser posible, nunca un familiar directo debe conducir el vehículo en esas circunstancias.

 El niño pasó inmediatamente al quirófano y nosotros volvimos de nuevo al restaurante en Arenas de S. Pedro. Llegamos a los postres con nuestras ropas ensangrentadas, en medio de los aplausos de los presentes, cual si fuésemos toreros merecedores de una salida a hombros por la faena realizada.

Siguiendo con los niños de Hoyocasero, estaréis conmigo que eran niños saludables, robustos, y llenos de vitalidad. Algunos con los coloretes de Heidi en sus mejillas y sobre todo felices. Tenían a su disposición un entorno saludable, en contacto con una naturaleza plena para ellos y en la que demostraban sus habilidades y destrezas de adaptación al medio, ante los más refinados niños de ciudad.

En el verano de 1984, hubo varios casos de fiebre tifoidea. El brote comenzó con dos hermanas de Madrid y también hubo niños del pueblo afectados. Como Jefe Local de Sanidad, tuve que clausurar “La Fuente de Abajo” y clorar en persona, mediante garrafón, el depósito superior del pueblo. El goteo del cloro sobre el pantalón y zapatos hizo que se decoloraran, pero tras su cambio de color total, parecían nuevos.

Deportes infantiles

Acostumbraba a acompañarlos de forma voluntaria en el bus, como un incondicional más a competir en los juegos escolares. En alguna ocasión, como en Navarrevisca, la fuerte ventisca hizo, que después de tantas curvas, nos volviéramos sin competir. Las niñas a voleibol y los niños a futbol. Presumíamos de ser los mejores. Al menos en competitividad lo eran, y si no, que le pregunten a Mercedes que se jugó una pierna en un encontronazo con una niña de Navalosa.

Charlas en la escuela


Siempre al inicio del curso era preceptiva la charla sobre “visitantes” (piojos), Entre las que recuerde: práctica de resucitación cardiopulmonar básica, de alimentación y otra sobre enfermedades de transmisión sexual, en la que las cómplices miradas y sonrisas se mezclaba con un cierto rubor entre los mayores.

En mayo de 1987, Lourdes (la nueva maestra del ciclo superior), aprovechando el programa escuelas viajeras, acompañó a los mayores a una estancia de una semana en Los Yébenes. La experiencia les sirvió para romper la rutina diaria del pueblo y conocer otros niños.

Excelente profesora, generosa y gran persona. Aficionada a la pintura, hizo que me enganchara a las canciones de Sabina y Simply Red. Elaboraba unas excelentes tartas de chocolate y nunca fui capaz de ganar a su hija Rebeca en el juego de una nueva máquina que apareció por entonces, creo que se llamaba Gameboy.

Y también hay vídeo de los niños de la clase de D. Emilio, en aquel momento estaban llamados a ser las futuras estrellas del celuloide futbolístico...



  Continuará….

 

martes, 6 de octubre de 2020

Memorias de un médico Rural 2ª parte

 Dicen que los recuerdos son una forma de aferrarte a las cosas que amas, las cosas que eres, las cosas que no quieres perder...., ¡Gracias Antonio!, por ayudarnos a mantener vivos nuestros recuerdos y recordar momentos únicos de nuestras vidas. No sabemos si las imágenes que grabaste de nuestra localidad te proporcionaran la fama..., ¡nuestro voto lo tienes!.

Jornada laboral

Mi jornada laboral era de 24 horas al día, debiendo  estar localizado en todo momento. En la parte posterior de la puerta de mi casa tenía una colección de carteles que colocaba según se terciase: “estoy bañándome en la Puente”. “estoy en el consultorio de Navalosa”, “estoy en el Pinar”. “Vengo en 10 minutos”. Mi perrita venía a ser para los vecinos de entonces el equivalente a un GPS actual, pues les servía para localizarme a cualquier hora del día o de la noche. Cuando los vecinos la veían deducían el lugar exacto en el que me encontraba: la farmacia, el bar de Nicolás, la fonda, etc.  en el bar de Primo,  aprendió a abrir la puerta, y rápidamente se colocaba debajo de la mesa de billar y por tanto dejaba de estar visible desde fuera. Aunque me cansara de sacarla del bar, ella era  constante y repetía la acción hasta que acababa la partida y  también con mi paciencia.

Las guardias de fin de semana  las realizábamos desde nuestros domicilios,  de viernes a lunes, turnándome con los médicos de los pueblos cercanos. Eran guardias no remuneradas, sin ATS  y con la obligación de poner nuestro vehículo al servicio de la Administración.  Cuando las condiciones climatológicas eran adversas,  las autoridades sanitarias provinciales nos comunicaban telefónicamente el mismo viernes que quedaban suspendidas y estábamos obligados a permanecer cada uno en nuestro pueblo durante todo el fin de semana.

 A partir de Agosto de 1985 fueron centralizadas en S. Martin del Pimpollar.

De cualquier forma,  al seguir viviendo en el pueblo las urgencias  las seguía atendiendo desde mi domicilio, tanto de día como de noche.

 La consulta diaria comenzaba a las  11 de la mañana. Después hacía los avisos a domicilio.

Hay un dicho popular que en Hoyocasero se utilizaba mucho, "a quien madruga..., Dios le ayuda", en el siguiente enlace lo podemos comprobar... "La primera consulta"

TIO QUICO

   Al visitar muchas casas me convertí en un gran especialista en sistemas de calefacción. De todos, mi  preferido y más entretenido era la chimenea. Acostumbraba a tomarme un choricito frito o un buen plato de jamón a media mañana en casa de Tio Quico, mi vecino, quien aprovechaba para contarme sus vivencias mientras vivió en el molino de la Puente: Mientras asesoraba al que le ponía las truchas a Franco, daba de comer a los maquis por la noche.

Siempre lo encontraba  con su boina,  traje de pana negro y su reloj de cadena, sentado a la chimenea, mientras fumaba un pitillo y atizaba la chimenea. El día  23 de marzo de 1984, llamó a mi puerta porque llevaba toda la noche con un fuerte dolor en un ojo. Ese día suspendí la consulta, lo monté en mi coche y lo llevé hasta el hospital. No había querido molestarme durante la noche y la uveítis hizo que perdiera el ojo. Fue uno de los primeros casos que me demostraron la dureza de los hombres de la sierra.

Tío "Quico"

Quico siempre comparaba el  avance del fuego en la chimenea con las etapas de la vida. Un   inicio chispeante y vigoroso y, al final, cenizas…

Su hijo  Valentín, me prestaba sus herramientas, corregía mi postura y  entre carámbanos y nieve intentó hacerme un  buen leñador, pero se quedó en un mero intento. A los vecinos empadronados, el Ayuntamiento nos proporcionaba por sorteo, todos los años, un lote de leña de roble que era suficiente para pasar el año. Cuando los fines de semana volvía  a Salamanca, casi antes de entrar en casa, mi familia detectaba  mi presencia inmediatamente por el intenso olor a humo que desprendían mis ropas.

 Rutina diaria

De mañana acostumbraba  a tomar el desayuno contemplando la espectacular vista de la parte norte de la sierra de Gredos a través de  de mi balcón. Me fascinaban sobre todo los mantos blancos tras nevadas intensas y los tonos ocres del otoño.

En invierno, antes de desayunar ponía a tono el salón encendiendo la chimenea.  Mantenerla encendida durante el día era cómodo. Tener  la consulta en el mismo edificio, me permitía hacer recesos entre un paciente y otro  para atizarla, a la vez que  picoteaba algo. En alguna ocasión el frio era tan extremo que pasé consulta con el pijama debajo de la ropa, dejándome además una barba protectora.  Polillo,  el fontanero me aconsejó que cuando predijeran  heladas como las producidas en enero de 1985,  dejara correr un chorrito fino en el lavabo durante todo el fin de semana. Ante mi sorpresa al regresar el lunes se había formado un chupitel y las tuberías se habían congelado.

Tuberías heladas

Terminada la consulta y los avisos, la siguiente tarea era preparar la comida. No era uno de mis puntos fuertes aunque me defendía en la cocina, sobre todo me esmeraba cuando tenía invitados.

Como digo,  no   fui  un fanático de la cocina y por semanas enteras durante el invierno iba a comer a la Fonda de Felisa y Pedro. ¡Que ricas estaban las patatas meneás, con su torreznito!. Sus hijas  Ana, Tere y Pili ayudaban en el comedor. No solo ellas sino que la gran mayoría de los niños/as  del pueblo, ayudaban  a sus padres en las labores y tareas domésticas. Seguro que desde entonces valoran el esfuerzo que debieron hacer tanto ellos como sus padres para labrarse un futuro mejor.

Allí se hospedaban  el Sr. Joaquín, jubilado (antiguo boxeador y perteneciente a la Falange) . Carlos (Caja Rural)  Gustavo (guarda forestal), y Emilio (maestro con la oposición recién aprobada). Solamente Nicolás (guardia civil soltero) y yo,  íbamos a comer.  A los postres, El Sr, Joaquín como buen patriota ponía a escurrir la política de Felipe González.

La Sra. Ana, madre de Felisa, trabajaba en la cocina, no aparentaba su edad y siempre la recordaré al igual que a su hija, sonriente y de buen humor. En las  tardes primaverales, era fácil verla sentada en el poyo de la puerta de la Fonda haciendo ganchillo (cadeneta).  Movía los dedos y las agujas  a velocidad de vértigo. Aprendí la teoría:   5 o  6 puntos y echar el punto bajo o enano. Me quedé solo con la teoría y eso que lo intenté…

 Por las tardes,  partida de tute en el bar de Nicolás o en el de Primo con D. Marti, Salva (maestro, antenista y mecánico), Emilio  y Gustavo. En ocasiones se sumaba Fernando (secretario del Ayuntamiento) , o  Carlos (Caja Rural)  . En primavera las partidas de calva en el campo de futbol. Nemesio era el gran campeón y todos queríamos pertenecer a su equipo.

Alguna tarde, si la temperatura era benigna, acompañado de  D. Marti  paseábamos por el famoso Pinar, con especies vegetales únicas en el mundo y que un ingeniero agrónomo nos enseñó en cierta ocasión. Perdonadme que no recuerde el nombre de las mismas, pero para eso está Google.

Otros recorridos eran, la propia carretera, con sorpresa de víbora en la cuneta añadida, o bien el camino a la Puente, hasta llegados al nuevo cementerio.

Noches de invierno

Al atardecer, las casas humeantes y la bajada de temperaturas invitaban a retirarnos a nuestros hogares a cenar los níscalos y setas  del pinar, patatitas y chorizo asado en la chimenea. Estas cenas fueron las culpables de que mis camisas encogieran y no el detergente, al que yo hacía responsable.

María Pedreira y su calceta
Telefoneaba por la noche dos veces por semana a mi familia. Mi teléfono era el 37 y en algunas ocasiones, cuando María Jesús la telefonista, me recordaba después de una hora  mi conferencia  había olvidado que les debía contar. En alguna ocasión, me pareció  detectar un click sospechoso de que mi conversación podría ser oída por un extraño/a, pero siempre fue una sospecha infundada.

Para dormir, además de mi camiseta de felpa y calzoncillos pulgueros, me colocaba los calcetines que la Sra. María Pedreira me regaló y que aun tantos años después tengo guardados en su honor.

Por mucho que con anterioridad a irme a dormir pusiera mi estufa eléctrica, siempre encontraba las  sábanas  húmedas. Otra idea  fue la bolsa de  agua caliente a mis pies, pero un día  sufrí una “rotura de aguas” entre mis piernas que me produjo un buen escaldamiento, aun así no perdí la costumbre.  

Vida social en invierno

 Habían transcurrido siete meses desde que llegué, cuando por primea vez acudí al bar de Nicolás, acompañado de Gustavo y D. Marti, ante las sorprendidas miradas de los allí presentes. Obdulio nos invitó a tomar algo.

 Hasta la fecha me había relacionado únicamente con mis vecinos, los funcionarios del pueblo y con mis compañeros médicos.  Con los años  y a medida que cogí confianza y nuevas amistades me fui soltando.

 Levantarme a  las 10 horas,  me permitía hacer una vida social con los jóvenes del pueblo. Asistía por las noches a los ensayos ensordecedores del nuevo  grupo Ticket en el local de la cooperativa. Fidel, Alfonso,  Carlos y Jose Miguel emulaban a los grupos de la época: Mecano Hombres G, Golpes Bajos, etc. La batería siempre fue mi anhelo y aun no es tarde.

Recuerdo los campeonatos  de ping-pong en el bar de Pepe, todos los jueves.  El que mejor recuerdo es en el que llegué a una disputadísima   final frente a Pepe (propietario del bar) .   El campeonato  de futbolín en la discoteca de Santiago atraía a todos los jóvenes. Mi par era  Gustavo,  y nos defendíamos como podíamos. Aunque reconozco que éramos una perita en dulce para los rivales.   Las chicas del pueblo aprovechaban estos eventos para tirar la caña a los mozos solteros. Seguro que de alguno de esos torneos surgió algún matrimonio.

Y aquí podéis ver esas partidas de ping-pong en el Bar de "Tío Roga" Campeonatos de Ping-pong

Continuará…..

 

Pinar de Hoyocasero
Casas humeantes
                                          

"Seni" junto a la chimenea



miércoles, 23 de septiembre de 2020

MEMORIAS DE UN MÉDICO RURAL

 Después de una ausencia prolongada, retomamos la actividad en nuestro Blog. Cuando empezamos a escribir, nuestra idea principal era poner de manifiesto las actividades del Grupo de Danzas, pero a medida que fuimos escribiendo descubrimos que nuestros vecinos tienen mucho que contar. Como somos conscientes de que no hay nada mejor que conocer de donde venimos para valorar lo que tenemos, siempre procuramos contar las historias y reflejar los maravillosos recuerdos de nuestros vecinos.

Gabriel García Márquez dijo: "La vida no es lo que uno vive, sino lo que recuerdas y cómo lo recuerdas para contarla".

Y con esa frase tan emblemática del premio nobel de literatura, arranca una serie de entradas donde muchos reactivaremos  nuestros recuerdos, porque a pesar de su humildad como literato, sus relatos son testimonios de vida para muchos de nosotros, además de sus palabras tenemos sus imágenes que también ha compartido con todos nosotros.

Además como de bien nacido es ser agradecido, tenemos que dar las gracias a Raquel y D. Marti, porque gracias a ellos hemos contactado con nuestro relator.

Si pulsáis el enlace que os dejamos, seguro que a muchos se les refrescará la memoria al ver a la compañera inseparable del "médico". Seni la compañera inseparable

EXPERIENCIAS DE UN MÉDICO RURAL.

 MI LLEGADA A HOYOCASERO. 4 DE ENERO DE 1984.

Ante todo deseo pedir disculpas y sepa perdonarme el lector más exigente. Cuando uno se pone a escribir, se da cuenta de porqué existen tantos lectores y tan pocos escritores.   Cada uno está preparado para lo que ha estudiado y reconozco que a mi Dios no me llamó por el terreno de la literatura.  Hecha esta salvedad,  espero transmitir de todo corazón mi experiencia como médico  en Hoyocasero,  desde el día 4 de enero de 1984 hasta el 10 de octubre de 1988.

Nací, crecí y estudié medicina  en Salamanca. Ciudad en la que resido y trabajo  en la actualidad. Felizmente casado con una tordesillana y con dos hijos que también han optado por la rama sanitaria, aunque aún son estudiantes.

Con 27 años recién cumplidos, y tras aprobar la oposición al cuerpo de Médicos Titulares, elegí vuestro pueblo como destino para iniciar mi carrera profesional. Ilusionado y temeroso  ante lo desconocido. Hasta entonces había ejercido como  médico de urgencias, ayudante de traumatología y sustituciones en diversos pueblos de Salamanca. Además como todos los compañeros rurales de la época, asumí las funciones de ATS y en ocasiones las de forense, obstetra, matrono y hasta veterinario entre otras.

 En una época sin internet, solo tenía conocimiento de Hoyocasero por el mapa y confieso que casi elijo Navalosa porque me parecía un nombre más bonito.

 Tenía que causar buena impresión a unos habitantes desconocidos para mí y que pondrían a prueba mi pericia profesional en los primeros días.

 El 4 de Enero de 1984, a bordo de mi flamante R5 blanco, a primera hora de la tarde acompañado de mi jubilado y ya  ex ferroviario  padre, pusimos rumbo desde Salamanca a Hoyocasero.  Cargados hasta los topes por dentro y por fuera cual si fuésemos marroquíes cruzando el estrecho.  Llegamos  por fin a un  pueblo cuya carretera se me hacía interminable a través de sus curvas.

Tío Goyo

Caía la tarde del gélido día, cuando a la altura de la fuente “el chorrillo”, dimos  con el primer vecino del pueblo. Era   tio Goyo, como caracol  andante con la casa a cuestas. La cantidad de leña que portaba sobre su espalda era muy similar a la que transportaba el burrito que le seguía. 

Paré el coche. ¡Buenas tardes!, soy el nuevo médico, ¿Sabría decirme donde está el consultorio local? .La pregunta le sirvió de excusa para descargar la pesada carga sobre el asfalto  y explicarme  donde quedaba el mismo. Aprovechó para explicarme toda su patología, algo que saltaba a la vista, pues su deformidad era la evidencia de su rudo quehacer diario. Le pregunté si en el pueblo se sabía algo del nuevo médico que en breve llegaría y me reconoció que salvo que era joven y de Salamanca, nada más. El inicio de una fina y  heladora lluvia limitó el encuentro. Lo recuerdo porque fue algo que  tío Goyo  me recordaba a menudo como mérito.

Meses después su mujer falleció de forma espontánea mientras dormía. Tio Goyo tocó con fuerza el timbre de mi casa y casi no podía hablar ante la incredulidad de la que creía muerte de su esposa. Os prometo que el llanto desconsolado del viudo, desde mi consultorio hasta su humilde hogar en una fría noche a las 3 de la mañana, nunca lo olvidaré. Entre Felisa, la propietaria de la Fonda y yo amortajamos a la difunta. Después en mi cama reflexioné sobre la soledad de las personas mayores en el medio rural y más en una situación como la que acababa de vivir. Me preguntaba qué pasaría por la cabeza de  Goyo, él solo ante el cadáver de su mujer hasta que llegara la funeraria. En definitiva la muerte en soledad.

Iltrudes

 Las segundas personas con quienes contactamos fueron el matrimonio  formado por Iltrudes  y  Angel “el Sastre”. Un matrimonio jubilado, sin hijos, que había  regresado de Venezuela a disfrutar de la paz del pueblo. Su domicilio era el más próximo al mío.  La tarde no invitaba a estar a la intemperie. Nos dieron protección  del aguanieve que cada vez caía con más intensidad. Según Ángel, señalando las montañas, cuando el viento  soplaba del norte, al día siguiente nevaba. Y efectivamente no se equivocó. 

 “Faíco” el alguacil  había sido informado de nuestra presencia y acudió presuroso a entregarnos las llaves de mi nueva vivienda y consultorio.  Era  un  hombre enjuto,  a quien como cualquier alguacil, el Ayuntamiento empleaba  para todo y conocía el pueblo y sus gentes mejor que el propio alcalde.

Nos mostró la nueva casa. Enseguida me percaté que había sido diseñada para un médico con tres o cuatro hijos y no un soltero como era  yo. Desde el principio hice la vida en la planta baja y únicamente subía a la primera para bañarme. Había que ser un valiente en aquella casa tan fría, para bañarse en invierno. No era mi diseño preferido, pero la gratuidad de la misma y la facilidad para acceder al consultorio hicieron todo lo demás para  aceptarla sin poner ninguna objeción.

Mientras despedía a Faíco, apareció en la puerta del consultorio Ignacia con la mano ensangrentada. Se le fue el cuchillo mientras partía jamón. En la frialdad del consultorio no quedó más remedio: Sutura y cura local. A los pocos días la cité para revisión de la herida y se  presentó con una bolsa llena de patatas de su propia cosecha.

Comentada la anécdota de la urgencia, sin apenas haber aterrizado, con mis compañeros de zona, todos coincidieron en que pronto comprobaría que erais humildes pero agradecidos y con ganas de compartir lo vuestro. Siempre di fe  de vuestra generosidad.

Antonio y Seni en el verano de 1984
Ángel se percató desde su ventana de lo atareados que estábamos padre e hijo en el desembalaje de los enseres y nos invitó  a cenar.  Aceptamos de buen grado y casi por necesidad la invitación.

Durante la cena además de sus vidas, nos contaron su visión del pueblo. Desde ese día los consideré  pacientes, vecinos, consejeros  y amigos.  

Más que la cena,  siempre recordaré con agrado el efecto humanitario que posee una buena estufa de leña, sobre unos  inexpertos en el clima de Gredos como éramos mi padre y yo.

 No engaño a nadie si digo que pasamos bastante frio esa primera noche, a pesar de las excelentes mantas portuguesas que llevé.



 Continuará….

 


martes, 7 de agosto de 2018

RECONOCIMIENTO MERECIDO




Esta entrada, se la dedicamos a los más colaboradores de nuestra localidad. No hay palabras suficientes para decir lo grandes que son.

solo esperamos que el sábado disfrutaran de su día.

¡GRACIAS al Club Calvista "Los Talleres" de Hoyocasero".





Buenas tardes, bienvenidos a todos y gracias por acompañarnos.

En primer lugar y para darles una pista, permitanmé citar a Margaret Carty, la cual dijo “Lo más hermoso del trabajo en equipo es que siempre tienes a otros de tu lado”.

Con esta introducción, pueden intuir que les vamos a hablar de un grupo de personas, mejor dicho, un Equipo de personas cuya disposición les hace hoy ser merecedores de esta mención especial, les hablamos de personas solidarias, colaboradoras, dispuestas, trabajadoras…., podríamos estar diciendo adjetivos calificativos horas, pues sin ellos seguramente nuestras fiestas no serían las mismas, ni cualquier evento que haya en el pueblo, ni los bailes de la plaza tampoco, porque sin lugar a dudas son el grupo más bailongo del lugar.




25 años cumple la Asociación de Calvistas de Hoyocasero, y es por lo que hoy queremos mostrar públicamente el agradecimiento a su disponibilidad. Una iniciativa del Excmo. Ayuntamiento de Hoyocasero a la que nuestra Asociación se ha querido sumar, porque como bien dice nuestro refranero: “de bien nacidos es ser agradecidos”.

¿Qué les parece, que expliquemos un poco, para aquellos incultos en la materia en que consiste este juego?

En primer lugar, decirles que la calva, es un juego tradicional de lanzamiento de precisión, consiente en el lanzamiento de una pieza de hierro o piedra, denominada morrillo, e intentar dar en la parte superior de un madero sin tocar la tierra.

Es importante saber que el origen de esta práctica se remonta a los tiempos de los Íberos y Celtas en España, es decir, desde el siglo VI antes de Cristo, la historia nos dice que este deporte pudiera haberse comenzado a practicar en las tierras de las actuales provincias de Ávila, Salamanca y en parte de Zamora.


Todo apunta a que la Calva surgió como una forma de diversión entre los pastores, quienes lanzaban un canto rodado o con un cuerno de vaca, pero el juego fue evolucionando y el canto rodado fue sustituido por un cilindro de acero llamado “marro” y el cuerno de la vaca fue sustituido por una pieza de madera, que pasó a denominarse “calva”.


¿saben ustedes de donde le viene el nombre?


Antiguamente el calvero era un espacio de terreno, libre de hierbas, maleza, piedras o desniveles, facilitando así el lanzamiento del marro.


El campo de juego es un rectángulo de tierra, de una longitud aproximada de 20 a 25 metros por 5 de ancho.


En la actualidad el marro es una pieza metálica cilíndrica u ovalada, su peso oscila entre los 2 y los 3 kilogramos de peso y suele medir 25 centímetros. Los más mañosos personalizan su marro, con dibujos y grabando su nombre.

Para el desarrollo del juego, suele ser habitual formar equipos de calveros formados por 2, 3 ó 4 calveros que se turnan para lanzar, la buena puntería que demuestren al golpear la calva con el marro les hará anotar los puntos.



La partida de calva tiene varios juegos, gana el primer equipo que logre 9 calvas en las 25 tiradas que tiene cada juego.


Ahora que hemos conseguido un poco de cultura popular, queremos centrarnos en “nuestros calveros”, pero nadie de Hoyocasero puede separar a los deportistas de sus “mujeres”, porque ellas son una parte esencial en el grupo, y son el engranaje perfecto para que el Equipo sea perfecto.




Vamos a disfrutar de estos 25 años todos juntos.

Seguramente recuerden los campos de calva que había en el pueblo, cada taberna tenía su cancha propia, ¡ellos si que sabían!, mezclaban el alterne con el deporte…., En el Pilón de las Palomas estaba el campo de la Taberna de tío Galdobas, Tío Enrique tenía su campo a la puerta de su bar, Tío Roga lo tenía por debajo del horno de tía Felisa, Tío Pavesa a la puerta de la antigua pastelería, El Viti en el altozano de tío Cazuela y tía Ana en el camino de los Talleres. Por desconocimiento habíamos omitido dos campos de Calva que pertenecían a la taberna de tío Nemesio, uno estaba situado desde la puerta de la casa de tío Basiliso hasta la casilla de tío Torero y el otro situado debajo de la calzada de la casa de tío Miguelillo. 

Queremos agradecer a Jesús, hijo de tío Nemesio, que nos haya aclarado esta omisión, ya que así se completa la información que vertemos en este blog. Pretendemos que esta ventana esté abierta a todos los hoyocaseranos que quieran mantener viva la historia de nuestra localidad.

Corría el año 1993, hace ya 25 años, Pedro, Saturnino, Nemesio, Marcelino, Santiago Coloma y Paco daban los primeros pasos para conformar la asociación y agradeceríamos a Elena y Satus junto a Nemesio, Marcelino y Paco, que sean los primeros en subir a recoger este pequeño detalle que esperamos guarden con cariño.





Muchos “campeones” se integraron en la asociación, a ellos les hemos visto jugar y trasmitir a sus hijos las bondades de este juego, quien también en su día abanderaron este proyecto, es el turno de Santiago Coloma de Ángel Martín (Farrancha) y Miguel (Claudio.


Y por último vamos a ir nombrando a los integrantes actuales a quienes rogamos vayan subiendo hasta el escenario:


- Pero creo que todos tenemos claro que el “Éxito de un hombre tiene mucho que ver con el tipo de mujer que elige tener a su lado”, y en este caso las mujeres tienen tanta importancia como los hombres en esta asociación, así que también os rogamos a vosotras que subáis.

Por último el Alcalde de Hoyocasero le hace entrega de una placa conmemorativa al Presidente de la Asociación, Jesús Díaz, en agradecimiento a su colaboración.









jueves, 15 de junio de 2017

Hoyocasero presente en Burgos en el VII Festival Infantil de Danzas

Una apuesta por las tradiciones, puso de manifiesto en Burgos la cantera que continuará con el legado heredado de nuestros antepasados.

Según el propio Ayuntamiento de Burgos:

"A orillas del río Arlanzón, con susurros de viejo romancero se alza la histórica ciudad de Burgos, Cabeza de Castilla y una de las más bellas ciudades de España. Fundada en el año 884 por el conde Diego Porcelos, bajo el reinado de Alfonso III, la ciudad conserva su impronta de siglos que pusieron en ella sus fundadores. Toda la ciudad tiene rincones, plazas y callejas de sabor singular y belleza, resaltada, no sólo por su monumentalidad artística, sino por sus hermosos paseos y jardines que invitan al visitante a pasearla, difrutando de sus múltiples encantos. Para hacernos una idea global de la vieja ciudad del Cid es conveniente observarla desde el cerro del castillo. Levantado por el conde Porcelos, sólo restos de sus almenas desvencijadas y algunos trozos de muralla han llegado a nuestros días. Ante nosotros aparece la Catedral desplegando toda su grandeza, con el encanto de torrecillas y chapiteles disparados cual saetas de pétrea belleza hacia el cielo puro y azul de Castilla. Y en torno suyo, las iglesias góticas de San Esteban, San Gil, San Nicolás y Santa Agueda; un poco mas allá San Lesmes y en las afueras de la ciudad, el espléndido conjunto del Real Monasterio de las Huelgas y, a lo lejos, entre verdores de pinares, la Cartuja de Miraflores."

Si algo teníamos claro cuando el grupo aceptó ir a bailar a este certamen infantil, es que debíamos visitar la CATEDRAL DE BURGOS:

"Insigne creación de Arte gótico en España, la Catedral, dedicada a Santa María la Mayor es, al mismo tiempo, el monumento más representativo de la Ciudad, declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La primera piedra del templo fue colocada en 1221 por el rey San Fernando y el obispo don Mauricio, consagrándose solemnemente en el año 1260. En su construcción intervinieron numerosos artífices, entre ellos el Maestro Enrique, Juan Pérez, Pedro Sánchez, Juan, Simón y Francisco de Colonia y Juan de Vallejo; los escultores Gil y Diego de Siloé, el pintor Alonso de Sedano y el maestro vidriero Arnao de Flandes. El exterior destaca por el armónico conjunto de sus líneas. La fachada principal consta de tres hastiales en los que se abren otras tantas puertas, flanqueados los laterales por esbeltas torres rematadas con los característicos chapiteles o agujas levantadas a mediados del siglo XV por Juan de Colonia, a instancias del obispo Alonso de Cartagena que, con las torrecillas de la capilla del Condestable y la linterna del Crucero, forman un conjunto de bellas proporciones. 

En los extremos de la nave transversal se encuentran las magníficas portadas góticas del Sarmental y de la Coronería o de los Apóstoles. Ya en su interior, destaca la Capilla de los Condestables, construida a finales del siglo XV por Simón de Colonia para el Condestable de Castilla don Pedro Fernández. La Escalera Dorada es una obra sin parangón en el arte universal, realizada por Diego de Siloé a principios del siglo XVI. Bajo la delicada linterna del Crucero, construida en el siglo XVI por Juan de Vallejo, descansan en sencillo sepulcro Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, y su esposa Jimena."


Creo que debemos destacar de corazón el trato dispensado por el grupo Gavilla, desde su Presidente e integrantes, pero nos permitirán que hagamos una mención especial a Mariví, la cabeza visible en esta ocasión. Gracias a ellos nuestro paso por Burgos será inolvidable, y volvimos a nuestra tierra castellana Abulense con la mochila cargada de ilusiones, sobre todo al comprobar que el amor al folclore es seguido por los más pequeños, quienes logran encandilar con sus actuaciones, espontaneidad, desparpajo y alegría a grandes y pequeños.


El certamen lo iniciaba el grupo de Danzas S.C.R. D. San Pedro de la Fuente de Burgos, la segunda actuación corría a cargo del Grupo de Danzas de Hoyocaero y cerraba la actuación el Grupo Tradicional Gavilla, como anfitrión y organizador del evento en el teatro de la Casa de la Cultura de Gamonal.

Solo nos queda decir que: el recibimiento sensacional, la comida exquisita, el trato insuperable y el día inolvidable. Por todo ello ¡GRACIAS!








martes, 6 de junio de 2017

FESTIVAL DEL PIORNO EN FLOR

Cuando hace un mes la organización del Festival del Piorno en Flor contactaba con nosotros para animarnos a participar en la decoración de nuestro pueblo, ni por asomo pensábamos en adornar con piornos tantos espacios, lo único que la emoción acabo nublándonos la mente y porque se acabaron los piornos que nos habían traído si no hubiéramos seguido.

Lo que está claro es que los protagonistas de esta VII edición del Piorno en Flor de Hoyocasero han sido sus vecinos, destacar el ímpetu de Isabel, la destreza de Eugenio con su mampara pastoril y la de Juani y Miguelito que hicieron un manteo maravilloso de piorno para nuestra pastorcilla, pero sin olvidarnos de las incasables Juli, Josefina, Florencia, Juani, Marí Carmen, Isabel, Pura, Elena, Juana, Mere, Laura, Julián y tía Justa. Pero no podemos dejarnos a nuestra Elena que se apunta a un bombardeo yo misma y Dani quién además de participar en la decoración, nos realizó un reportaje fotográfico de aupa. Y los niños, Miguelito, Ángela, Daniel, Nacho, los Alejandros y Alberto, quienes pusieron el entusiasmo y las ganas de trabajar, no descansando ni un solo momento. No queremos olvidar la colaboración del Ayuntamiento de nuestro pueblo, quién en todo momento ha estado a nuestra disposición. Si me dejo a alguien en el tintero espero que sepa disculparnos.

En 2017 se celebra la VII edición del Festival del Piorno en Flor, un  iniciativa puesta en marcha por ASENOR. En esta ocasión la sierra de Gredos contará con más de 60 puntos de observación, donde los visitantes y aficionados a la fotografía podrán disfrutar de un paisaje en el que se funde el entorno con el piorno. Esta iniciativa, ha sido recompensada con el premio que otorga la excelentísima Diputación de Ávila con el premio a la Mejor Iniciativa Turística en la Provincia, contando para esta edición con la participación de más de 16 pueblos de la provincia de Ávila.

El piorno es un matorral característico de la sierra de Gredos, puede superar en muchos casos y con creces el metro de altitud. En la zona coexisten 13 especies diferentes, entre los que destaca el serrano, pero donde cohabita junto al cambrión, escobón, morisco, carquesa, gatuña, cambriño, escoba blanca, cedeso o la hiniesta entre otros.

Si por algo destaca el piorno es por su flor de un color amarillo intenso, que desprende un olor similar a la vainilla. Esta flor dará lugar al fruto, una legumbre pelosa que llega a cubrir valles enteros de nuestra sierra.

Nos despedimos con esta frase que nos parece de lo más apropiado para el trabajo realizado:
"El trabajo en equipo es la capacidad de trabajar juntos hacía una visión común. La capacidad de dirigir los logros individuales hacía los objetivos de la organización. Es el combustible que permite que la gente normal logre resultados poco comunes".






miércoles, 22 de marzo de 2017

EL PINAR DE HOYOCASERO

Se me pone la piel de gallina solo de pensar que, el pinar de nuestra localidad no podrá ser admirado por las generaciones venideras.

Un pinar por el que de niños, cuando lo recorríamos hemos sentido admiración, sobre todo, al ver esos enormes pinos, tan rectos y tan altos que parecía que estaban acariciando el cielo con sus copas. Un pinar, donde en primavera impacta el enorme contraste que nuestra vista puede apreciar, sobre un verde intenso se extiende un tapiz de flores amarillas, la "pulsatilla alpina" más conocida para los lugareños como "monterones", en el que surgirá la rosa de Alejandría, salpicándolo todo con su fuerte color, o cuando al agacharnos nos llega el olor de las campanitas. Si ahondamos en las zonas más húmedas podremos  agasajar nuestra vista con lirios y orquídeas, y también nos llegará la fragancia de la nieta.  ¿Como podremos prescindir de este privilegio?......

El Poeta Chino Han Shan dijo:

Las montañas, los ríos y la tierra misma son partes de la unidad. La mente clara es transparente; Toda la existencia puede verse a través de ella. La mente nublada por la ilusión del ego solo se ve a sí misma.

Este artículo, publicado en 2015,  nos invita a reflexionar sobre el futuro de nuestro pinar y sobre lo que se puede hacer para que logre regenerarse, no debemos permitir que se cumplan los peores presagios.


La dendroecología señala que no todo es culpa del cambio climático

  • Un equipo de investigación, en el que participa la UPM, concluye que el declive del pinar abulense de Hoyocasero, de especial interés ecológico, está causada por la gestión del hombre, lo que permite establecer medidas para garantizar su supervivencia.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (Inia) y la Universidad de Aix-Marsella (Francia)han puesto en evidencia cambios irreversibles en la estructura del pinar de Hoyocasero, situado en la provincia de Ávila, mediante técnicas de análisis dendroecológicos. Las conclusiones obtenidas señalan que la falta de regeneración de los pinos no proviene del cambio climático, sino de la gestión del hombre sobre la masa forestal y, por tanto, es posible establecer medidas de protección para garantizar su supervivencia.

Como en tantos otros enclaves de la península ibérica, el valioso patrimonio natural del pinar de Hoyocasero puede tener los días contados. La riqueza y el interés de las plantas presentes en este bosque vienen llamando la atención desde el siglo XIX de naturalistas nacionales e internacionales, como el alemán Heinrich Moritz Willkomm (1821-1895). En este enclave se describieron en su momento varias especies nuevas para la ciencia. Además, numerosas plantas de óptimo septentrional se conservan aquí como auténticas reliquias, sin olvidar las especies mediterráneas que destacan por su rareza en esta zona del Sistema Central.

Ejemplares de "Pulsatilla albpina subsp. apiifolia" en el interior del pinar de Hoyocasero y "Rhaponticum exaltaum" en flor, uno de los taxones descritos por primera vez para la ciencia en este pina. / Agustin Rubio Sánchez.
Agustín Rubio Sánchez, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Forestal y del Medio Natural de la UPM, ha analizado, junto a un equipo multidisciplinar de investigadores, la dinámica de este pinar —un pinar de pino silvestre— en relación con la colonización por otras especies forestales más tolerantes a la sequía, como el rebollo. En el estudio se han combinado datos dendrocronológicos, climáticos y dasométricos.

Los patrones de edad observados en los ejemplares arbóreos sugieren un origen natural para las dos especies presentes en el bosque, el pino y el rebollo. Conforme a la estructura de edad y a las referencias históricas, es muy probable que este pinar sea el último vestigio de un pinar más extenso que debía ocupar la región. Sin embargo, mientras que la regeneración natural es constante desde 1950 para los rebollos, casi no hay regeneración natural de pinos desde 1870. Las técnicas de análisis empleadas han permitido identificar una mayor afección a las altas temperaturas desde la primavera al otoño, así como un aumento en la sensibilidad del pino a la sequía en los últimos años. A pesar de todo, la estructura del pinar establecido en el siglo XIX todavía no evidencia síntomas de declive atribuibles al cambio climático.


Rodal dominado por rebollo (en primer término) en un claro abierto por la gestióno forestal en el pinar maduro (segundo plano). / Agustín Rubio Sánchez
Dado que la falta de regenerado del pino no es un proceso nuevo y se viene presentando desde antes de las evidencias sobre el cambio climático, los investigadores indican que el declive del pinar bien podría ser un efecto directo o indirecto de la gestión de la masa forestal. Así, la expansión de los rebollos parece ligarse a una reducción de la intensidad de la gestión antrópica desde mediados del siglo XX, probablemente relacionada con el descenso de la población local y el abandono del uso de la leña como principal fuente de energía en el medio rural.

La actuación del hombre sobre la masa forestal con las modificaciones que causa sobre la vegetación acompañante y las propiedades del suelo (cambios de acidez y de nutrientes) podría estar jugando un importante papel en la dinámica del bosque, destacan los autores del estudio. Por eso, advierten que mientras no se adopten medidas específicas que garanticen la persistencia del pinar de Hoyocasero, tal y como hoy lo conocemos, nos estaremos preguntando si este será el final de su valioso patrimonio natural.

GEA-IZQUIERDO, G., MONTES, F., GAVILÁN, R.G., CAÑELLAS, I. & RUBIO A, 2015. “Is this the end? Dynamics of a relict stand from pervasively deforested ancient Iberian pine forests”. European Journal of Forest Research, 134: 525-536. DOI 10.1007/s10342-015-0869-z.

En este enlace podéis escuchar la intervención de Agustín Rubio Sánchez, en su entrevista en la cadena Ser Ávila:

http://play.cadenaser.com/audio/063RD010000000026545/




sábado, 4 de marzo de 2017

LA FIESTA DE LOS QUINTOS Y LOS RITOS DE PASO

Un rito de paso, es un concepto que fue introducido por el antropólogo francés  Arnold van Gennep en sobre 1900, y relanzado mas tarde por el igualmente antropólogo Víctor Turner en su libro “El proceso ritual”; Ambos antropólogos coinciden en que los ritos de paso son fundamentales y necesarios para el desarrollo social del individuo a lo largo de su vida, especialmente entre la etapa de la juventud y la edad adulta, es en esta edad cuando se realizan las funciones sociales más importantes, se pasa de soltero a casado, por medio del rito de matrimonio sea civil o religioso; se socializa, perteneciendo o no a determinados grupos, partidos políticos, sociedades escolares, religiosas, secretas o de cualquier otro tipo; se inicia en el mundo del trabajo; en otros tiempos se iba a la mili o servicio militar de forma obligatoria.


Podemos considerar el servicio militar como un prototipo de rito de paso en el se cumplen las tres fases que marca Turner: una etapa de separación de la familia, vive durante un tiempo con algo que nada tiene que ver con el pasado ni con el futuro - vive en comunidad con otros iguales- a esta fase le llamaba liminal; por último la de agregación o reincorporación donde el sujeto se incorpora con todos sus derechos y obligación de acuerdo a su nueva posición a la sociedad.



En esta ocasión, queremos centrar nuestra entrada en las Carreras de Gallos, una costumbre que tras dejar de realizarse el servicio militar, el abandono rural y  el maltrato animal también cayó en olvido en Hoyocasero.



Este año, gracias a la ilusión de Isa y Elena y al apoyo de los padres de los Quintos, nos propusimos volver a recuperar esta fiesta que suponía un momento único en la vida de los que nos precedieron y donde al igual que este año la involucración de la familia era fundamental. En primer lugar como nos recuerda el Cronista Oficial Asturiano, José Antonio Fidalgo, "Los Carnavales -y esto, al menos, desde los tiempos del Siglo de Oro- son fechas propicias para las fiestas de juventud; “gamberradas” que se amparan en el anonimato y que causan gracia entre muchas gentes y serios disgustos a otras, que las padecen. 

Se dice, siguiendo un criterio de penitencia cuaresmal, que el gallo -promiscuo él – es símbolo del apetito sexual (o “carnal”, como solía decirse) y que “matando al gallo” se predicaban días de castidad. Cosa que cumplía la reina nuestra señora, doña Isabel II cuando en tiempos cuaresmales, no corría gallos, pero sí destinaba al general Serrano -el “general bonito” – fuera de la Corte para evitar tentaciones carnales… y caer en ellas.-Otros dicen, que como en carnavales se mataban gallinas para guisos y asados, no era cosa de dejar “viudo” al gallo.También se apunta que el gallo merece pena por haber sido quien anunció con su canto (et statim gallus cantavit) la triple negación de Pedro cuando la Pasión de Jesús.



En la actualidad no se corren gallos, pero si quedan testimonios del cantar:



"Con la licencia de Dios

y la del señor Alcalde

hemos de matar el gallo

en sin meternos con nadie.
Ya se te ha acabado, ¡oh gallo!
el dormir con las gallinas
y el cantar por la mañana
saludando al nuevo día.

Gracias a los Jóvenes de Hoyocasero que han entrado en Quinta, hemos vuelto a ver correr los gallos, eso sí con algunas pequeñas modificaciones, ya que no se pueden colgar los gallos vivos. Pero la pericia con la aguja de Elena ha hecho que pudiéramos ver boca abajo unos hermosos gallos en la plaza, que fueron corridos a lomos de un "burro" de palo por los quintos.







Allí en vez de los quintos del año anterior, era los involucrados padres los que balanceaban la cuerda para evitar que los gallos fueran recogidos con rapidez. Gracias la subida de la cuerda, pudimos ver unas carreras de lo más interesante que demostraron la buena forma física de los Quintos.

Una vez finalizada esta tarea, llegaba el turno de las quintas, las cuales ataviadas con el tradicional pañuelo de ramos atado a la cintura tenían que torear la vaquilla, siendo la quinta más pequeña la encargada de darle muerte.

Y al igual que hacían antes nuestros quintos, terminamos esta fiesta con la simbólica siembra de garbanzos. 

Cómo decía antes, gracias al sobre-esfuerzo de los padres, pudimos disfrutar de comida, ya que cuando llegaron con el lote de leña para subastar, nos dieron un pincho, de música que nos permitió bailar a lo largo de la jornada, gracias a Carlos, otro de los padres de los quintos y a unas maravillosas rosquillas y limonada que alguna abuela, hizo con la mayor ilusión.

Ahora solo esperamos, que las quintas venideras sigan esta hermosa tradición ya que la imaginación y las ganas de divertirse pueden suplir cualquier advenimiento.

Para finalizar alguna coplilla de los quintos, nos encantaría poder recuperar todas las tonadas, así que si os acordáis de alguna por favor mandádnosla.


"Los quintos son unos guarros
que no nos dan de beber
maldita sea la bota
y el que la lleva también"