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miércoles, 2 de diciembre de 2020

MEMORIAS DE UN MÉDICO RURAL VIII (escritas por Antonio Blanco)

 

CAPITULO 7. LOS TRES CURAS Y EXCURSIONES CON PENSIONISTAS.

Los curas

Siempre mantuve buena relación con el clero. Conocí a tres de ellos, de este a oeste fueron:


D. Lute.

 Ejercía en Navalosa desde su juventud. Se implicó en la reforma total de la iglesia y en la construcción del puente. En más de una ocasión ejerció de médico, curaba a los jóvenes y en ocasiones los transportaba en su propio vehículo al hospital. En definitiva, una bella persona, con una labor pastoral impecable, aunque tuviera detractores por el arreglo de la talla de S. Felipe.

Celestino también vivía en Navalosa.  Promotor y defensor de los ancestrales cucurrumachos de Navalosa. Siempre le recordaré con sombrero blanco, impermeable negro y tocando el acordeón para invitar a sus paisanos a pasarlo bien, desde el balcón del ayuntamiento. Aún conservo varios poemas, que el propio Celestino me regaló.  

Me sorprendió la noticia del Diario de Ávila:  D. Lute, agredido por Celestino, en la calle, a plena luz del día.



Aunque Iglesia y carnaval nunca han casado bien, tampoco ese era el motivo y todo el mundo se quedó perplejo.  

Entre bromas le insinué a D. Lute que, quizás en el cruce, hubiera mirado mal a Celestino. Con su sorna me respondió: “Antonio, como iba a mirarlo mal si este ojo lo tengo de cristal”. Siempre se quejaba de que, en los duros inviernos, se tenía que colocar el ojo casi congelado cuando lo sacaba del vaso.

Durante varios días el bueno de D. Lute lo pasó mal por el acoso de los medios informativos, llegando a ser por unos días tan famoso como su homónimo y paisano mío.   


D. Lute  y la prensa

En 1969 el joven D. Lute intervino en TVE. Era un programa del afamado Tico Medina sobre los “perreros”, de la sierra. Llamados así porque eran niños de la inclusa, acogidos por familias a las que el gobierno daba las “perras”, para su mantenimiento.

En otra ocasión, durante una fría tarde de invierno en 1984, mientras estaba en el chalet de Pepe “canario”, se presentó un periodista madrileño. Preguntaba por D. Lute, quien había obtenido unas fotos que pocos llegamos a ver. En ellas se veía un feto muerto en un corral, con pelo de oveja, cara de niño y pezuñas.  D. Lute satisfizo mi curiosidad y yo al menos las llegue a ver. Nunca se volvió a saber más del asunto.

Falleció en junio de 2013.


D. Victorio.

Cura de Hoyocasero, era el mayor de los tres y por tanto un cura de los de antes. Siempre con sotana.   Se actualizaba de forma constante mediante literatura religiosa durante los paseos y si los catarros se lo permitían, transmitía a los feligreses, en la homilía del domingo, los conocimientos adquiridos  

Además de la fe ciega que tenía en el jarabe Elixifilin, que lo bebía como el que bebe agua, reivindicaba los inyectables desde el primer día. Recuerdo que me decía: “D. Antonio, sabe Vd. que a mi hasta que no me pinchan no se me pasa el catarro”.

 Lo que no llegué a entender cómo se podía coger esos catarrazos, porque debajo de la sotana llevaba una chaqueta de lana gruesa, camisa blanca, y camiseta de felpa. Digamos que el único cambio en su indumentaria era que, en invierno y otoño, llevaba boina y en primavera y verano no.   Un poco bastante sordo, utilizaba prótesis auditiva y me confesó que cuando no le interesaba el tema a tratar, retiraba la prótesis y asunto zanjado.

Era uno más de la partida de cartas que Pablo organizaba a la puerta de su casa junto con D. Marti y tío Goyo.


Más de una vez, le vi echando cuentas y asesorando a Carlos en la Caja Rural sobre asuntos financieros.  Aunque en alguna ocasión el pueblo se le sublevara por motivos económicos, a mí siempre me pareció una excelente persona y muchos consiguieron su vivienda gracias a prestamos ventajosos negociados por él. No me cabe duda que por sus conocimientos financieros si se lo hubiera propuesto, hubiera llegado a lo más alto de la Banca Vaticana.

D. Pablo.

Era el más joven de los tres. Destinado en S. Martín del Pimpollar.  Polifacético, lo mismo capitaneaba el equipo de futbol de los jóvenes de S. Martín, que se bañaba en las frías aguas del Alberche durante los inviernos. Daba clases a los jóvenes del pueblo de yoga y sevillanas.

Pablo era el mejor ejemplo de la generosidad y solidaridad del buen cristiano.

 Le conocí cuando una tarde visité a mi compañera Rocío y me encontré a un joven que pintaba su casa. Era Pablo que de forma voluntaria había cambiado su habito de cura por el de pintor.

Me pregunto hasta donde hubiera llegado Pablo si hubiera dispuesto de los medios de comunicación de hoy en día.

Ironías del destino, la mordedura de un perro en una pierna, puso de manifiesto un sarcoma de partes blandas, tumor rarísimo en jóvenes, y, como consecuencia del mismo, falleció el día 8 de octubre de 1984.  Jóvenes y mayores de S. Martín y otros pueblos lloraron su muerte, en un entierro multitudinario.

 


 Excursiones de pensionistas. Hogar de pensionista

Sin duda este es uno de los episodios que más ilusión me hace recordar, de todo lo vivido entre vosotros.

La agricultura y más las exigencias de la atención al ganado, habían atado de por vida a la gente mayor y a algunos jóvenes a entornos como la Lastra, el Puente de las Gallinas, el Praillo, los Mijares, la Cepea, los Linarejos, el Tejar, pero en el que todos coincidían una vez al año era en el paraje de Los Santos, donde se encuentra la ermita, para honrar al Cristo de los Santos

Pensé que quizás se atrevieran a conocer otros horizontes más allá de La Puente y montándolos en un autobús, al menos ese día se les olvidaría la artrosis, el asma y otros achaques.

En ninguna de las tres excursiones tuvimos el más mínimo contratiempo y las bolsas preparadas para el vómito volvieron vacías.

Ninguno se rindió a los rigores de las altas temperaturas y si hubiéramos programado otra, seguro que hubiéramos vuelto a llenar.

Esos días suspendía la consulta, sin solicitar ningún tipo de permiso a nadie para ausentarme, dejaba a Juan Carlos encargado de las urgencias y …a viajar.

Primera excursión.  Alba de Tormes. Salamanca

 El día 9 de julio de 1986 en compañía de los 56 primeros intrépidos voluntarios, madrugamos para conocer Salamanca. Desde mi asiento delantero oía las anécdotas que les habían ocurrido en su mocedad en los distintos lugares por los que pasábamos: Cueva del Maragato, fuente del puerto de Menga, etc.

Al pasar por la Hija de Dios, Pedro, presumía de población que le vio nacer, aunque que había sido guarda forestal de Hoyocasero durante muchos años, hasta su jubilación. Pasamos Villatoro  y, enfilamos hasta Piedrahita, donde todavía alguno había ido al notario. Pero fue pasar a la provincia de Salamanca y era, para la gran mayoría, tierra por descubrir. ¡Con lo cerca que estaba!

 La semana anterior a la excursión visité a Jose Yañez, alcalde de Alba de Tormes para que    nuestros mayores se sintieran importantes en su pueblo, y así fue.

Al alcalde se unió la Junta Directiva del Hogar de Pensionistas de Alba, para recibirnos y agasajarnos con un refrigerio, las típicas almendras garrapiñadas y dulces de Alba. Tras unas jotas, nos acompañaron a ver el brazo de la Santa. En respuesta a tal gratitud, les invitamos a visitar nuestro pueblo. Recuerdo a Carmen y Fidel que me decían: D. Antonio y si nos devuelven la visita ¿Dónde los metemos?


La gran pérdida de Mariano “cacharrero”

Emprendimos camino a Salamanca. Mis padres estaban deseosos de actuar como cicerones de nuestros mayores. El calor apretaba a mediodía, y después de explicarles las características de nuestra famosa Plaza Mayor, todos buscamos la sombra, calle S. Pablo abajo, hacia S. Esteban. Cuando me disponía a explicarles la famosa fachada del convento, alguien dijo: ¡Mariano “cacharrero” no está! .

¡mecaguen la mar serena!  Sabía de los problemas prostáticos de Mariano, pero búscate a un señor bajito, que andaba despacio, vestido de negro y boina. Volví sobre mis pasos de nuevo a la Plaza Mayor.

Parecía que se lo había tragado la tierra.

 Por más que pregunté a la gente, nadie me daba razón de él. Os recuerdo que por entonces no existían los teléfonos móviles.  

Después de un buen rato preguntando por él a camareros y estudiantes, le encontré sentado en las escaleras del Corrillo. Me dijo que había tenido que ir al servicio en un bar y que él suponía que debíamos de pasar por allí para unirse de nuevo al grupo. A partir de aquí, se convirtió en mi turista escoba. Me daba más miedo que un nublado perderle de vista.

Nemesio nos recomendó un restaurante al que él iba a comer todos los días, se llamaba Lord, en el barrio Garrido. Era frecuentado por los jugadores de la UDS. Recientemente he conocido que también los famosos Raúl y Cañizares del R. Madrid comieron en él.

No creo que, en su vida, Nemesio haya vuelto a comer en Salamanca rodeado de tantos paisanos.

Después de los correspondientes brindis y cánticos de sobremesa, volvimos al pueblo.

En el camino decidimos lo importante que sería registrar la Asociación de Pensionistas de Hoyocasero, para recibir ayudas económicas.

 A los pocos días me entrevisté con el presidente de la Asociación de Pensionistas Virgen de las Nieves de Navarredonda, me dejó los estatutos de la misma, hice copia y el día 10 de marzo de 1987, llevé hasta Ávila a Lorenzo Fernández (presidente), Obdulio (secretario) y Fidel (tesorero), registramos en el Gobierno Civil la Asociación Virgen de las Angustias.

La experiencia salmantina, se corrió por el pueblo, e hizo que la segunda excursión a la Granja y Segovia fuera más numerosa.

Segunda excursión. Segovia

El problema más importante era reservar para comer 90 personas, en local refrigerado y con un menú digno y accesible para todos.

 Todavía recuerdo a María, la de Primo, boquiabierta al ver los tapices del palacio de Riofrio, ¡Qué pena que no fueran de la medida de mi salón!, me decía. Y aunque la fuente del Chorrillo tuviera agua de manantial bien rica, hubiéramos admitido en el pueblo cualquiera de la Granja.

Tercera excursión. Toledo

A Toledo fuimos el 9 mayo de 1987. También sufriendo los rigores del calor.  Tras la visita a la Virgen de Prado en Talavera, nos presentamos en Toledo, subiendo y bajando calles, Visitamos todo lo visitable, Catedral, Sinagoga del Tránsito, Alcázar etc. A buena marcha a pesar del calor, sin rezagados ni perdidas. Repusimos fuerzas en la Venta del Aire, y entre chistes y canticos regresamos al pueblo. Sin duda Félix e Isidra demostraron que podrían haberse dedicado al buen cante.

 


Aquí tuve la ayuda de Carlos (Caja Rural) y Rufi   que iban al tanto en el segundo autocar. Siempre atando en corto a Mariano “cacharrero” que aguantó como un valiente. 

Nunca olvidaré a Pedro el conductor de las tres excursiones. Animador y excelente profesional.

Después de organizar la primera excursión, todos coincidían en que, si fuera posible, la empresa pusiera para ese servicio a Pedro. Y así fue.






Lorenzo Fernández, como presidente de la Asociación de Pensionistas Virgen de las Angustias me invitó en marzo de 1990 a la inauguración del Hogar del Pensionista en la plaza.

Si existiese la curva de la felicidad, sin duda este día estaría entre los más altos de la misma en mi vida. Aunque os confieso que se me escapó alguna lagrima, cuando al pasar por mi puerta ya no estaba vigilante mi perrita Seni.

Tras el discurso de Lorenzo, Mere como alcalde y otras autoridades locales y provinciales, vino la merienda. Servida por Primo y María como buenos expertos tras la barra.

A los postres, Paco (hijo de Lorenzo) y el nuevo Cabo de la Guardia Civil, pusieron la música y como siempre a bailar.  


Aún mantengo vivo el cariño de esos mayores, que se portaron conmigo como unos verdaderos Padres. A quienes les tocó vivir la dureza de otras épocas. Aceptando con entereza reveses en la vida, que les curtieron la piel. Trabajadores tenaces y voluntariosos por sacar adelante a los suyos.   Generosos, agradecidos y merecedores de ser el mejor espejo en el que mirarse la generación actual y las futuras.

Si alguien tiene alguna duda, que le pregunte a Obdulio.

  ¡VAYA GRUPO DE VALIENTES!




Tranquilos, solo queda un capítulo….

miércoles, 25 de noviembre de 2020

MEMORIAS DE UN MÉDICO RURAL VII (Superación)


A lo largo nuestra vida nos vamos a encontrar acontecimientos que nos pueden resultar tristes o dolorosos, estos pondrán provocar un sufrimiento que a buen seguro trastocarán nuestro optimismo, incluso nuestras ganas de seguir. Pero, como escribe Arantxa Alvaro Fariña para la Mente es Maravillosa "el secreto está en saber afrontar la adversidad y en cómo nosotros dejamos que nos afecten esos acontecimientos, cómo los asumimos y los gestionamos para que no nos paralicen, ni nos hagan perder la ilusión de vivir".


Seguro que todos conocemos a personas que ante una situación difícil saben sacar lo mejor de sí mismas y mostrarnos su mejor sonrisa, esas personas son denominadas "resilentes" y de esas personas debemos aprender para que no nos superen las emociones negativas.

Estoy convencida de que cuando veáis el siguiente vídeo vais a localizar y reconocer a muchos "resilentes", todos los que salen en él nos enseñaron una lección de superación y de crecerse ante las adversidades.


Vídeo procesión Virgen de las Angustias 1985.


 
Antonio no quiere que pensemos que los momentos de adversidad en Hoyocasero le marcaron más que los buenos, por lo que tras publicar la pasada entrada, me llamó para pedirme que publicáramos los vídeos de las fiestas de la Virgen de las Angustias de ese año (1985), el del campeonato de Calva y el partido de fútbol (estamos prácticamente iguales). Todos los que le conocen saben que es una persona super activa, alegre y optimista. Tiene una memoria privilegiada, con su conversación fluida te lleva a su terreno rápidamente, por lo que tras hablar con él un rato, a buen seguro que le habrás dado la razón en lo que te haya propuesto.


Aprovecho esta breve entrada para deciros que el parto al que asistió fue en San Martín de la Vega del Alberche, y que él acudió durante la noche del 9 de marzo de 1985 si bien la niña fue inscrita el día 10 porque ya fue de madrugada. Gracias a la colaboración de los vecinos de Cepeda de la Mora, San Martín de la Vega y de Hoyocasero hemos localizado a la "niña" quién en la actualidad reside en una localidad segoviana.
Antonio con Maradona

Antonio, ya está inmerso en su siguiente relato, ahora dice que viene lo mejor..., nos tiene a todos en ascuas.








miércoles, 23 de septiembre de 2020

MEMORIAS DE UN MÉDICO RURAL

 Después de una ausencia prolongada, retomamos la actividad en nuestro Blog. Cuando empezamos a escribir, nuestra idea principal era poner de manifiesto las actividades del Grupo de Danzas, pero a medida que fuimos escribiendo descubrimos que nuestros vecinos tienen mucho que contar. Como somos conscientes de que no hay nada mejor que conocer de donde venimos para valorar lo que tenemos, siempre procuramos contar las historias y reflejar los maravillosos recuerdos de nuestros vecinos.

Gabriel García Márquez dijo: "La vida no es lo que uno vive, sino lo que recuerdas y cómo lo recuerdas para contarla".

Y con esa frase tan emblemática del premio nobel de literatura, arranca una serie de entradas donde muchos reactivaremos  nuestros recuerdos, porque a pesar de su humildad como literato, sus relatos son testimonios de vida para muchos de nosotros, además de sus palabras tenemos sus imágenes que también ha compartido con todos nosotros.

Además como de bien nacido es ser agradecido, tenemos que dar las gracias a Raquel y D. Marti, porque gracias a ellos hemos contactado con nuestro relator.

Si pulsáis el enlace que os dejamos, seguro que a muchos se les refrescará la memoria al ver a la compañera inseparable del "médico". Seni la compañera inseparable

EXPERIENCIAS DE UN MÉDICO RURAL.

 MI LLEGADA A HOYOCASERO. 4 DE ENERO DE 1984.

Ante todo deseo pedir disculpas y sepa perdonarme el lector más exigente. Cuando uno se pone a escribir, se da cuenta de porqué existen tantos lectores y tan pocos escritores.   Cada uno está preparado para lo que ha estudiado y reconozco que a mi Dios no me llamó por el terreno de la literatura.  Hecha esta salvedad,  espero transmitir de todo corazón mi experiencia como médico  en Hoyocasero,  desde el día 4 de enero de 1984 hasta el 10 de octubre de 1988.

Nací, crecí y estudié medicina  en Salamanca. Ciudad en la que resido y trabajo  en la actualidad. Felizmente casado con una tordesillana y con dos hijos que también han optado por la rama sanitaria, aunque aún son estudiantes.

Con 27 años recién cumplidos, y tras aprobar la oposición al cuerpo de Médicos Titulares, elegí vuestro pueblo como destino para iniciar mi carrera profesional. Ilusionado y temeroso  ante lo desconocido. Hasta entonces había ejercido como  médico de urgencias, ayudante de traumatología y sustituciones en diversos pueblos de Salamanca. Además como todos los compañeros rurales de la época, asumí las funciones de ATS y en ocasiones las de forense, obstetra, matrono y hasta veterinario entre otras.

 En una época sin internet, solo tenía conocimiento de Hoyocasero por el mapa y confieso que casi elijo Navalosa porque me parecía un nombre más bonito.

 Tenía que causar buena impresión a unos habitantes desconocidos para mí y que pondrían a prueba mi pericia profesional en los primeros días.

 El 4 de Enero de 1984, a bordo de mi flamante R5 blanco, a primera hora de la tarde acompañado de mi jubilado y ya  ex ferroviario  padre, pusimos rumbo desde Salamanca a Hoyocasero.  Cargados hasta los topes por dentro y por fuera cual si fuésemos marroquíes cruzando el estrecho.  Llegamos  por fin a un  pueblo cuya carretera se me hacía interminable a través de sus curvas.

Tío Goyo

Caía la tarde del gélido día, cuando a la altura de la fuente “el chorrillo”, dimos  con el primer vecino del pueblo. Era   tio Goyo, como caracol  andante con la casa a cuestas. La cantidad de leña que portaba sobre su espalda era muy similar a la que transportaba el burrito que le seguía. 

Paré el coche. ¡Buenas tardes!, soy el nuevo médico, ¿Sabría decirme donde está el consultorio local? .La pregunta le sirvió de excusa para descargar la pesada carga sobre el asfalto  y explicarme  donde quedaba el mismo. Aprovechó para explicarme toda su patología, algo que saltaba a la vista, pues su deformidad era la evidencia de su rudo quehacer diario. Le pregunté si en el pueblo se sabía algo del nuevo médico que en breve llegaría y me reconoció que salvo que era joven y de Salamanca, nada más. El inicio de una fina y  heladora lluvia limitó el encuentro. Lo recuerdo porque fue algo que  tío Goyo  me recordaba a menudo como mérito.

Meses después su mujer falleció de forma espontánea mientras dormía. Tio Goyo tocó con fuerza el timbre de mi casa y casi no podía hablar ante la incredulidad de la que creía muerte de su esposa. Os prometo que el llanto desconsolado del viudo, desde mi consultorio hasta su humilde hogar en una fría noche a las 3 de la mañana, nunca lo olvidaré. Entre Felisa, la propietaria de la Fonda y yo amortajamos a la difunta. Después en mi cama reflexioné sobre la soledad de las personas mayores en el medio rural y más en una situación como la que acababa de vivir. Me preguntaba qué pasaría por la cabeza de  Goyo, él solo ante el cadáver de su mujer hasta que llegara la funeraria. En definitiva la muerte en soledad.

Iltrudes

 Las segundas personas con quienes contactamos fueron el matrimonio  formado por Iltrudes  y  Angel “el Sastre”. Un matrimonio jubilado, sin hijos, que había  regresado de Venezuela a disfrutar de la paz del pueblo. Su domicilio era el más próximo al mío.  La tarde no invitaba a estar a la intemperie. Nos dieron protección  del aguanieve que cada vez caía con más intensidad. Según Ángel, señalando las montañas, cuando el viento  soplaba del norte, al día siguiente nevaba. Y efectivamente no se equivocó. 

 “Faíco” el alguacil  había sido informado de nuestra presencia y acudió presuroso a entregarnos las llaves de mi nueva vivienda y consultorio.  Era  un  hombre enjuto,  a quien como cualquier alguacil, el Ayuntamiento empleaba  para todo y conocía el pueblo y sus gentes mejor que el propio alcalde.

Nos mostró la nueva casa. Enseguida me percaté que había sido diseñada para un médico con tres o cuatro hijos y no un soltero como era  yo. Desde el principio hice la vida en la planta baja y únicamente subía a la primera para bañarme. Había que ser un valiente en aquella casa tan fría, para bañarse en invierno. No era mi diseño preferido, pero la gratuidad de la misma y la facilidad para acceder al consultorio hicieron todo lo demás para  aceptarla sin poner ninguna objeción.

Mientras despedía a Faíco, apareció en la puerta del consultorio Ignacia con la mano ensangrentada. Se le fue el cuchillo mientras partía jamón. En la frialdad del consultorio no quedó más remedio: Sutura y cura local. A los pocos días la cité para revisión de la herida y se  presentó con una bolsa llena de patatas de su propia cosecha.

Comentada la anécdota de la urgencia, sin apenas haber aterrizado, con mis compañeros de zona, todos coincidieron en que pronto comprobaría que erais humildes pero agradecidos y con ganas de compartir lo vuestro. Siempre di fe  de vuestra generosidad.

Antonio y Seni en el verano de 1984
Ángel se percató desde su ventana de lo atareados que estábamos padre e hijo en el desembalaje de los enseres y nos invitó  a cenar.  Aceptamos de buen grado y casi por necesidad la invitación.

Durante la cena además de sus vidas, nos contaron su visión del pueblo. Desde ese día los consideré  pacientes, vecinos, consejeros  y amigos.  

Más que la cena,  siempre recordaré con agrado el efecto humanitario que posee una buena estufa de leña, sobre unos  inexpertos en el clima de Gredos como éramos mi padre y yo.

 No engaño a nadie si digo que pasamos bastante frio esa primera noche, a pesar de las excelentes mantas portuguesas que llevé.



 Continuará….

 


martes, 6 de junio de 2017

FESTIVAL DEL PIORNO EN FLOR

Cuando hace un mes la organización del Festival del Piorno en Flor contactaba con nosotros para animarnos a participar en la decoración de nuestro pueblo, ni por asomo pensábamos en adornar con piornos tantos espacios, lo único que la emoción acabo nublándonos la mente y porque se acabaron los piornos que nos habían traído si no hubiéramos seguido.

Lo que está claro es que los protagonistas de esta VII edición del Piorno en Flor de Hoyocasero han sido sus vecinos, destacar el ímpetu de Isabel, la destreza de Eugenio con su mampara pastoril y la de Juani y Miguelito que hicieron un manteo maravilloso de piorno para nuestra pastorcilla, pero sin olvidarnos de las incasables Juli, Josefina, Florencia, Juani, Marí Carmen, Isabel, Pura, Elena, Juana, Mere, Laura, Julián y tía Justa. Pero no podemos dejarnos a nuestra Elena que se apunta a un bombardeo yo misma y Dani quién además de participar en la decoración, nos realizó un reportaje fotográfico de aupa. Y los niños, Miguelito, Ángela, Daniel, Nacho, los Alejandros y Alberto, quienes pusieron el entusiasmo y las ganas de trabajar, no descansando ni un solo momento. No queremos olvidar la colaboración del Ayuntamiento de nuestro pueblo, quién en todo momento ha estado a nuestra disposición. Si me dejo a alguien en el tintero espero que sepa disculparnos.

En 2017 se celebra la VII edición del Festival del Piorno en Flor, un  iniciativa puesta en marcha por ASENOR. En esta ocasión la sierra de Gredos contará con más de 60 puntos de observación, donde los visitantes y aficionados a la fotografía podrán disfrutar de un paisaje en el que se funde el entorno con el piorno. Esta iniciativa, ha sido recompensada con el premio que otorga la excelentísima Diputación de Ávila con el premio a la Mejor Iniciativa Turística en la Provincia, contando para esta edición con la participación de más de 16 pueblos de la provincia de Ávila.

El piorno es un matorral característico de la sierra de Gredos, puede superar en muchos casos y con creces el metro de altitud. En la zona coexisten 13 especies diferentes, entre los que destaca el serrano, pero donde cohabita junto al cambrión, escobón, morisco, carquesa, gatuña, cambriño, escoba blanca, cedeso o la hiniesta entre otros.

Si por algo destaca el piorno es por su flor de un color amarillo intenso, que desprende un olor similar a la vainilla. Esta flor dará lugar al fruto, una legumbre pelosa que llega a cubrir valles enteros de nuestra sierra.

Nos despedimos con esta frase que nos parece de lo más apropiado para el trabajo realizado:
"El trabajo en equipo es la capacidad de trabajar juntos hacía una visión común. La capacidad de dirigir los logros individuales hacía los objetivos de la organización. Es el combustible que permite que la gente normal logre resultados poco comunes".






lunes, 5 de septiembre de 2016

Una boda a la antigua usanza

Cuatro días de boda hicieron sumergirse a Hoyocasero en las antiguas celebraciones.

Desde enseñar el ajuar, pasando por las vísperas y rondas, con la boda y la manzanera, culminando con la tornaboda y  la celebración de San Roque.

Cuatro años hemos tardado en organizar esta boda tradicional, una boda que surgía en una velada recordando las tradiciones pasadas. Fue Sonia la encargada de dar el pistoletazo de salida, cuando me llamaba para anunciarme su hallazgo, ¡se había encontrado un armario en la basura de los que había antes en las habitaciones!, el armario pieza fundamental y que ocupaba un lugar privilegiado, pues no todos eran tan afortunados de tener este elemento, y así con la recogida de este singular elemento, y su traslado hasta el garaje de la casa de Sonia primero, comenzaba la ilusionante preparación de una boda tradicional en Hoyocasero. Una boda que no ha estado exenta de anécdotas, y situaciones que nos retrasaron su elaboración, pero donde al final pudimos ver cumplido nuestro sueño.

En mayo del siguiente año, cuando ya estábamos haciendo cábalas de como lo organizaríamos, tuvimos una terrible noticia, un jarro de agua fría nos dejaba heladas ¡Sonia estaba enferma!, pero aún así, y dándonos una vez más un ejemplo de serenidad, fortaleza y sangre fría, ella nos insistía en que siguiéramos adelante con el proyecto. ¿Cómo íbamos a poder organizarlo sin ella?, había que esperar, Sonia aporta la creatividad al grupo, ¡nada hubiera sido igual!, así que ha merecido la pena la espera, primero porque ha sido pieza fundamental en la organización y segundo porque cada una de nosotras aporta lo mejor de sí misma para que todo salga bien.

Quizá estos años nos han permitido madurar los preparativos, quizá entonces no era el momento, quizá si no hubiéramos contado con la colaboración de todas las personas que se han unido e ilusionado con nosotras, a buen seguro que no hubiéramos logrado reproducir la boda. Quizá si lo hubiéramos hecho entonces no habríamos encontrado a los novios, Alejandro y Feli, que se han prestado a todo lo que les pedimos..., por eso, el momento de celebrarlo era ahora.

Gracias a la predisposición de muchas personas, primero en Semana Santa, seguido del Cristo y con la llegada del verano, comenzábamos a imaginar como sería todo. En primer lugar solicitar al Ayuntamiento el espacio, una vez más el apoyo del consistorio fue inmediato, fijaros que hasta ¡nos han pintado la sala y todo!. El armario ya estaba situado, ahora comenzábamos a buscar los enseres, parecía una misión imposible, pero gracias a lo que algunos de nuestros tíos guardaban aún en sus casas y otro a lo que tenían nuestras madres, tías y nosotras mismas, la alcoba comenzaba a estar formada.

El catre, el somier, la coqueta, la mesilla, el baúl, palanganeros, el orinal, el jergón de lana..., ¡no faltó detalle!. y Comenzamos a reunir el ajuar, gracias al mimo con el que nuestras madres han guardado en sus baúles sus ajuares y los de nuestras abuelas, encontrábamos una alcoba llena de obras de arte tejidas a mano por nuestras abuelas y bisabuelas, sabanas y almohadones bordados a manos con letras imposibles, toallas de lino finísimo, mantas, lanteras para tapar el somier, manteos de lino, cestos de la costura..., incluso la virgen del Carmen y el purgatorio presidían junto al rosario de cuentas la cabecera de la cama.

Pero como en nuestras casas hay de todo, también nos atrevimos a montar una cocina, todos los elementos originales, desde el basar, los morillos, las llares, y el caldero, el arrimador, las tenazas, sartenes, trébedes y los cacharros de la cocina donde no faltaron los platos de porcelana, loza y hasta la plancha de carbón y el farol, los cantaros, las sillas y banquetes de antes.
Una de las cosas más emocionantes que uno experimenta, es al ver entrar a la gente en e interior de la alcoba y percibir la emoción, sobre todo en las personas mayores, al ser testigos de ello es cuando vimos que lo habíamos hecho bien (un poco de vanidad no viene mal)


Y puesta la alcoba y con la novia en la plaza, todas las acompañantes preparadas para recorrer las calles del pueblo, vestidas de serranas y agarradas del brazo, iniciamos el recorrido cantando las tonadas típicas de la época, mientras la novia casa por casa iba invitando a la gente "venga usted a ver poner mi cama". Antiguamente era la novia la que llevaba la cama y la familia del novio la encargada de pagar el ágape. Tras volver al a plaza, vimos que la invitación había tenido éxito y la gente se agolpó a ver la alcoba y el ajuar. ¡prueba conseguida!.

Aquí os dejamos más fotografías de la sala de exposición, la siguiente entrada será dedicada a los ritos que se realizaban antes en las celebraciones de las bodas tradicionales.












jueves, 7 de julio de 2016

Mascaravila (IV), los Grupos participantes

Los Cucurrumachos de Navalosa, Los Machurreros de Pedro Bernardo, Los Harramachos de Navalacruz, Las Toras de El Fresno, Los Zarramaches de Casavieja, La Vaquilla de Fresnedilla de la Oliva, junto a los danzantes de Piedralaves, las jotas de Pedro Bernardo, las danzantas de Torrelobaón y el grupo de danzas anfitrión de Hoyocasero, desafiaron al tiempo y exhibieron todo su colorido e ilusión en la plaza de este lugar.

Un proyecto de largo recorrido, cuyo testigo ha recogido Casavieja, y donde predomina la ilusión, el trabajo en equipo, y que ha dando lugar al espíritu de MASCARAVILA.

Este espíritu ha logrado, en una época donde priman los individualismos, donde cada una va a lo suyo, reunir a siete pueblos diferentes de la provincia de Ávila que creen en un proyecto cultural que nos ha llevado a descubrir las ancestrales costumbres de nuestros antepasados, y a estrechar lazos personales, poniendo sobre la mesa la necesidad de preservar los legados culturales que nuestros antepasados han conservado y trasmitido.


La ilusión puesta en el proyecto, nos llevó de la mano de la Diputación de Ávila primero a la Feria de Turismo Interior (INTUR) de Valladolid y después viajamos hasta FITUR en Madrid. Esa misma ilusión nos llevó a realizar una campaña con personajes de nuestra provincia que altruistamente colaboraron en difundir este proyecto, por ello queremos dar las GRACIAS a Roberto Brasero, Elena Sánchez, Cristina López Schlichting, Virginia Díaz, Felix Bardera, Rosa Villacastín e Iker Casillas, su apoyo ha sido fundamental para dar visibilidad a MASCARAVILA.

Y con toda la carga en la mochila, y  a pesar de que se cumplió el dicho "en abril aguas mil", o este otro refrán  "Al mal tiempo buena cara....", comenzamos con el programa establecido el 19 de abril. Deciros que la actitud fue ejemplar, una lección nos dieron los participantes en la II Edición de MASCARAVILA, pero también los asistentes. A pesar de los aguaceros que cayeron, a pesar de la persistente lluvia de todo el día, y toda la noche, los que llegaron a Hoyocasero para disfrutar de MASCARAVILA lo hiciero, de las sillas no se movió nadie hasta el último momento y los grupos participantes salieron a por todas. ¿Que decirles que si el tiempo hubiera acompañado?, pues que el espectáculo hubiera sido monumental, en ello nos habíamos volcado, pero lo aprendido no hubiera sido lo mismo.


A las 16:30, parecía que nos iba a dejar realizar el pasacalles sin agua, y todos cruzamos los dedos para que pudieramos concluir las actuaciones, pero fue un espejismo, la alegría duró poco y las actuaciones se vieron reducirlas a la mínima expresión. No se escucharon los palos de Piedralaves , Torrelobatón y Hoyocasero como debieran, las jotas de Pedro Bernardo y Fresnedillas y los cantos pastoriles de los Pastores de Casavieja. Tampoco pudimos observar a los Cucurrrumachos, Machurreros, Zamarraches, Harramachos y la vaquilla de Fresnedilla con todo su explendor, por ellos os dejamos las instantáneas para que podáis admirar los tesoros ocultos de nuestra tierra.