domingo, 10 de marzo de 2013

UN REPASO A DISTINTAS QUINTAS DE HOYOCASERO.



Tío Julián, tío Flores, tío Martín, Tío Orosio, Eufemio, Marcelino, Celso, Ricardo, Domi, Paco, Toribio, Pedro, Quilino, Clemente o Dionisio, han compartido sus recuerdos para nuestro blog.

·       Distintos años,  todos ellos con  un denominador común: ¡¡¡¡los buenos recuerdos!!!!

La Quinta del 42: Tío Julian Gonzalez, con sus 92 años y su buena memoria nos ha trasladado hasta su quinta por unos momentos. Recuerda que eran sobre unos 26 quintos, la quinta más numerosa de la época. Recuerda a casi todos sus quintos: Eutimio, Genaro, Pitusi (Andrés), Sergi, Prordi, Mariano el de Tio Juliato, Juan de los Calderos, Hilario sardina, Galo, Siro, Manolo el del señor maestro, Rapa, Moisés, Deus, Vitoriano de los pepos, Aquilino, Vitorio, Nicolas el hermano de Pancho y Obdulio.

El Alcalde era Vicentón el de Navaquesera, fue el encargado de tallarlos a todos en el Ayuntamiento. El médico era D. José Molina aunque de él no recuerda mucho.

La casa de los quintos ese año fue la casa de Tio Rafuche, donde se encuentra hoy la casa de Tio Genaro. Los gaiteros Faustino, Roque y al bombo Tio Pancho.

Los gallos los corrieron en la carretera de abajo donde Tía Ana. Cada uno llevó su gallo, el más hermoso del corral y su burro para correrlos y como acompañantes las hermanas de los quintos.

Los guardas eran Leoncio Pichice y Claudio el de Eusebio Mulillo, ellos fueron con la yunta a por el carro de leña para los quintos.

La fiesta duró 8 largos días, en las que no falto el baile en la plaza y en la casa de los quintos y recuerda que para encender la lumbre, robaban los piornos por los "tinaos". La vaquilla tambien la corrieron en la plaza.

Son muchos los que faltan pero su recuerdo perdura en su mente como si fuera ayer y una sonrisa se dibuja en su rostro.

Despues salío de Hoyocasero cumplir su servicio militar, 27 meses en Madrid, 9 meses en Vitoria y 3 meses en Irún. Tres años y medio de Mili.



La Quinta del 47: Tío Flores ha sido el encargado de recordar para nosotros su entrada en Quinta. Sus quintos, Quintiliano (hermano de tía Susana), Lidio López (hermano de tío Faustino), Juan (el hijo de Tía Catana), Crece (hermano de Pifo), Esteban (hermano de Tía Natalia, y que vive en Buenos Aíres), Virgilio Blázquez, Abraham y Miguel (tío perdio).

El alcalde de Hoyocasero era tío Teodoro Minguito (padre de Maruja la del vino) y de secretario, ejercía tío Rufino.

La casa de los quintos la de tío Generalillo.

Los músicos estaban en casa, tío Flores y tío Faustino amenizaron la fiesta. Los gallos se corrieron en las eras de abajo y la vaquilla en la plaza.
La Quinta del 52: Tío Martín Martín, nos ha trasladado hasta su Quinta. Junto a él entraron en quinta: tío Alfredo, Saturnino, Pedro Martín (de tío Melchor), Gerardo, Tío Primo, Tío Silvia, Emilio González (marido de Juli la de tía Ana), Julián García (hermano de tía Isidra), Alejandro López (el padre de la mujer del cazador), Bruno Moreno, Vicente González (Pifo), Simeón González (hermano de tío Vidal), Felipe
Rodríguez, (tío Hilandero) y Efraín Romero (de  tío Boiticario)

El Alcalde de la época Vicente del Río (Tío Vicentón) y el médico D. José Molina.

La casa de los Quintos la de tío Mariano Curro, la cual estaba en obras, teniendo que hacerle los quintos una puerta y comprometerse como pago a ir a heno para él….

Los músicos de esta quinta: Lidio, tío Faustino y tío Flores.

Pero si algo recuerda tío Martín con nostalgia, era la alegría con la que se celebraba todo.
La Quinta del 53: Tío Orosio Martín y Tio Venancio, entraron en quinta este año y junto a ellos lo hicieron: Porfidio (el hijo del secretario), Antonio (el del vino), José de la Paz, Clemente (pajitas), Gonzalo (el de tío trampa), Antonio Manguero, Gerardo (el de tía Paulina),Teófilo Rodríguez, Agustín (el pielero) y Mariano (el marido de tía Dominica).

El Alcalde ese año: Tío Prudencio el del comercio

La Casa de los Quintos: “La Panera”, así la llamaban, que era de tío Obdulio.

El Médico: D. José Molina, al que después de tallarlos, le invitaron a tomar un chato vino, y terminó con una buena borrachera.

Como anécdota, tío Orosio, nos cuenta que este año fue el último en el que los gallos se corrieron en la carretera, a partir de aquí, los gallos se corrieron en las callejas de las eras de abajo.

Tío Orosio, se marchó a la mili, y recorrió Toledo, Segovia y Zaragoza, terminando su servicio militar en Madrid.



La Quinta del 54: Eufemio Ángel Martín es quien nos cuenta cómo fue su quinta y quien lo fue junto a él: Felipe Garcia (Mingala), Román Casillas, Tiliano del Río, Alejandro Martín (Sardina) y Enrique Jiménez (Inguela) .

A Eufemio lo acompañó su hermana Teresa y al resto alguna hermana o prima.
Los tallaron en el Ayuntamiento, el alcalde el Sr. Tiburcio Hernández y el médico D. José Molina.
Los músicos que les acompañaron todo el carnaval, Tío Faíco con la bandurria y Manolo (el marido de Felisa) con la guitarra.



La casa de los Quintos fue una que les dejó el Sr. Evaristo, padre de Román, en el Barrio de los Colomas. Estuvo abierta todo el invierno.
Cuenta que, la fiesta comenzaba el día que iban a recoger el carro de leña. Ese año tuvieron que ir a la Pinaílla, con algunos pastores que les ayudaban y, también con el Sobreguarda del pueblo, que era, por aquel entonces, Ángel Manguero. Les daban un carro, pero convencieronal Alcalde para que les dejara traer la leña en dos, para no cargarlos tanto. Allí comían todos los que habían participado y, una vez que llegaban al pueblo, se paseaban con los carros, por
todas las calles para que los vecinos les echaran una rama de piorno o un trozo de leña cada uno, como era costumbre y, se les convidaba con un trago de vino.
Recuerda que uno de los carros de leña lo compró el Sr. Conrado.
Los gallos se corrieron en Las Eras de La Ruíz, todos vestidos de gala, ellos con traje y ellas con el traje de serrana. La fiesta la continuaron durante una semana completa.



La mili la hizo en Campamento, en la 71 de Artillería, pero solo estuvo 3 meses y medio,porque salió excedente de cupo.


La Quinta del 59: Los Quintos: Jesús Múñoz, Pedro González, Florencio Díaz Casillas, Gabino González y Marcelino Martín Blázquez. Algunas de las “quintas”, Luci, Vitor y Federica.

El Alcalde de la época: D. Orosio, el Marido de Dña. Carmen.
El Médico: D. José Molina.
Los gallos, se corrieron en las eras de abajo y la casa donde los Quintos celebraron su fiesta la de tío Zoilo.



La Quinta del 62: Los Quintos: Celso Martín Blázquez, Martín González, Rufino Rodríguez, Mariano González López, Leoncio de la Cruz Gil, Aurelio Blázquez y Francisco Martín González. Algunas de las “quintas”: Vitor y Federica.

  
El Alcalde de este año: Tío Tiburcio Hernández
Los músicos: Demetrio y Alejandro.
Los gallos aquí ya se corrieron en las Eras de la Ruíz. Testimonio gráfico nos queda aportado por Celso Martín, de cómo los Quintos iban ataviados con arado, cencerros y paja, echándola por la plaza antes de que sus quintas corrieran la vaquilla.

 
La Quinta del 63: también denominadaLa Burlesca”, tuvo como protagonistas a Antonio (el confitero), Pepe (tía Mercedes), Miguel (cacharrero), Marcelo Baeza, Carlos (el de tío Amalio), Vicente (pajas), Celestino (el de tío Ignacio), y nuestro narrador, Dionisio.

El Alcalde de aquella quinta, tío Roga y el médico encargado de pasar el reconocimiento D. Avelino. La casa de los Quintos estuvo este año donde vivía Jesús Coloma, su propietaria Tía Martina Jiménez. Dionisio recuerda que hasta 18 cántaros de vino bebieron los quintos y sus convidados.

La música este año corrió a cargo de Félix Curro y Domingo.



 La Quinta del 66: el encargado de trasladarnos hasta este año, Aquilino. Los mozos de la quinta: Desiderio (Vallejo), Hilario (Quimeras), Pedro (el de tía Eugenia), Jesús (Carea), Casimiro (el de tía Zoila), Leonides (el hojalatero), José (el de tío Anastasio) y Miguel (Perrillo).

De Alcalde seguía tío Roga y el médico era D. Macario, quién cuando le invitaron a un trago de vino, le habían aflojado la rosca a la bota y se lo echo todo por encima.

Este año la casa era la de tío José (Vallejo) y la música corrió a cargo de Ricardo.








La Quinta del 67: El encargado de contarnos su quinta ha sido Domi, junto a él entraron: Mariano (el de tía Matilde), Carmelo, Antonio (el de tío Joseillo), Felipe (el de tío Secre), y Pedro (el de tío Hilario).

El Alcalde: de momento una incógnita

La Casa de los Quintos, la de tío Santia, en este año ya los gallos se corrían en las eras de la Ruíz. Como anécdota Domi recuerda que como eran pocos quintos, tío Santia también lo celebró con ellos y los hijos de este decían: “mi padre también es quinto este año….:” Otra anécdota que recuerda Domi, es que le robaron una gallina a su tío Joaquín, quién no hacía más que decir que lo iba a denunciar a la Guardia Civil, y ya su tía Paulina le dijo: “anda, no te das cuenta que ha entrado tu sobrino Domi de quinto…”, y al final no denuncio….

Domi, también recuerda el baile que hacían, cuando iban a buscar a las mozas y acompañarlas después.

Los músicos este año eran Félix Curro y Deme. 





La Quinta del 68: Esta quinta es la de Ricardo Martín, y junto a él entraron: Sime (Rasgera), Miguel (colato), Rufi (el de tío Marcelo), Ignacio (el de tío Obdulio), Domingo (Coloma), Santiago (Coloma), Carlos (el de tía Laura), Santiago (Boliche), José María  (el hijo de tío Ovidio), Gaspar (el de tía Polonia), Emiliano (Vivi) y Angelín (el de tío Teodorillo).

A Ricardo lo acompaño su hermana Vitoria.

El Alcalde de la época: Tío Roga

La Casa de los Quintos la de tío Ramón Rasgera

Los músicos: Deme, Satus y Domingo

Los gallos en esta quinta se corrieron en las eras de la Ruíz, y Ricardo recuerda la buena fiesta que se montaba en torno a los Quintos.




La Quinta del 71: Para llegar a este año nos ha ayudado Pedro, que celebro su quinta junto a  Juan Prudencio (el del horno), Hermenegildo Domínguez, Miguel (Moraga) y Mariano (el de tía Petra).

De Alcalde este año estaba tío Mariano Blázquez y el médico encargado de reconocer a los mozos D. Esteban.

Para la ocasión la casa que les dejaron fue la de Tía Prima en el barrio chico de Hoyocasero.

Los músicos: Ricardo y Domi.

La Quinta del 73: El encargado de recordar esta época, es Paco el marido de Josefina, junto a él entraron en quinta: Linos Domíguez, Jesús (el de tío Rafa), Emiliano (hijo de tío Martinillo), Lorenzo (hijo de Tía Apolonia), Herminio, Nemesio (el de tío Fidel), Martín (hijo de tío Vivi), Serafín (el de tía Mercedes) e Ignacio (Pistolo).

El Alcalde, casi con seguridad tío Roga.

Los gallos se corrieron en las eras de la Ruíz, y como anécdota, recuerda que compraron un carnero enorme al que fueron a buscar a la Villa.


Como anécdota aparte mencionaremos una que nos ha llegado de tío Flores, estando de pastor con sus ovejas, al caer la tarde y cerrarlas en el redil donde hoy está el campo de fútbol, los Quintos le fueron a buscar para que tocara, y se fue con ellos. En uno de los parones que hicieron, tío Flores escucho a sus ovejas, adivinando casi de inmediato que se habían salido del redil, y nada allí fueron los músicos a cerrar las ovejas, acompañado por los quintos de ese año.

martes, 5 de marzo de 2013

LA QUINTA DEL 1957: AMISTAD Y DIVERSIÓN POR ENCIMA DE TODO. (CUARTA PARTE).


  • Un gran nevazo caído el martes de carnaval, no impidió que las quintas torearan la vaquilla en las eras de abajo.


Los recuerdos son la evidencia de nuestro proceso vital, ellos dan cuenta de lo que hemos tenido que caminar para encontrarnos en el sitio actual ...

 
 
En esta ocasión nos vamos a trasladar hasta el año 1957, en este año entró en quinta mi padre, Mariano junto a Zoilo, Gaspar el Pielero, Martín Baila, Candi el de Vitorina, Lucio y Marino. 

Las Quintas, eran Vitoria la de tío Enrique que iba por Zoilo, por Martín tía Angelita, por Lucio Eugenia, por Gaspar fue Carmen, por Candi Florencia y la quinta de mi padre su prima Federica. 

Mientras, a nivel Nacional, el régimen del General Franco se encontraba inmerso en una crisis de gobierno, que le llevaría finalmente a cambiar a muchos de sus Ministros para solventar sus problemas internos, sobre todo en materia de educación y económica. Este año también salta otro conflicto, esta vez en Sidi Ifni, lo que obliga a que la Quinta tuviera que marcharse antes a cumplir el servicio militar 

Para empezar, el domingo Gordo los Quintos fueron al Ayuntamiento para ser tallados, en esta ocasión el Alcalde de la localidad era Tio Orosio el de Dña. Carmen y el médico D. José Molina que se encargó del reconocimiento médico. Como anécdota tenemos lo que le paso a Martín, que el pobre no quería bajar mucho los pantalones y el médico le iba diciendo “baja, baja, baja…”, y claro Martín tanto bajo el pantalón, que acabo a la altura de los tobillos….¡que buenos recuerdos y cuantas sonrisas! 

El lunes corrieron los gallos, como era costumbre y el martes……, como ha pasado esta semana, Hoyocasero amaneció por un manto blanco de nieve de medio metro, lo que no fue impedimento para que ellos celebraran su fiesta. Por la mañana bajaron y limpiaron bien la era grande que está por debajo del cuartel y por la tarde todos vestidos con sus mejores galas, engancharon la yunta de mi abuelo Resti al mejor carro que en esos momentos había en el pueblo, el de tío Nemesio, el cual lo había comprado nuevo y estaba pintado con unos alegres y llamativos colores, quién no dudo en dejárselo a los Quintos. En la plaza del pueblo montaron las Quintas con su mejor mantón y ellos con sus mejores galas y la mantilla. Mi tío Marcelino al mando de la yunta y así bajaron los Quintos de este año seguidos por todo el pueblo para ver torear la vaquilla. 

¡Menuda chapatina!, eso dice mi madre al recordar como estaban las calles del pueblo, pero nadie quiso perderse el festejo. 

La casa este año la dejaron también mis abuelos, allí hicieron su celebración los Quintos del 57, este año fue una oveja la que pasearon los quintos engalanada por las calles y tabernas del pueblo la cual como era costumbre era sacrificada el sábado y que servía de alimento para los días de celebración junto a todo lo que los vecinos de Hoyocasero les habían regalado el sábado, cuando se iniciaba la celebración. Los músicos que acompañaron a esta quinta eran Domingo y Martín Curita que se encargaron de amenizar la fiesta todos los días. 

Y el miércoles de ceniza, al “desajumorio”, el caldero viejo iba lleno de gomas de alpargatas, cuernos y crines de los animales y cualquier cosas que hiciera humo y olía mal, y así fueron pasando por las casas para ahuyentar los malos espíritus, claro esto lo hacían por la mañana, a primera hora y las mozas que había en casa, bien se preocupaban los quintos de levantarlas. 

Por la tarde se celebraba el entierro de la sardina, y hasta el Salón de Tío Emiliano echaba el cierre por cuaresma hasta el Domingo de Pascua.
 
Jura de Bandera de Mariano Martín


jueves, 28 de febrero de 2013

JOSÉ JIMÉNEZ GONZALEZ RECUERDA PARA NOSOTROS SU ENTRADA EN QUINTA EN 1950. (TERCERA PARTE).


·        No pudieron correr los gallos por el nevazo que había caído, pero no por ello dejaron de celebrarlo.
 

·        En 1950 el año que entró en quinta recuerda que fueron 13 los quintos que se tallaron.           
 

Con el permiso de todos, nos vamos a trasladar al año 1950, año en el que entró en quinta nuestro protagonista de hoy, José Jiménez González que esta semana cumplió 83 años, cuando Sonia le preguntó a su padre si se acordaba de cuando entró en quinta, una sonrisa se reflejó su cara, y retrocedió 60 años recuperando para nosotros esta tradición tan importante.
 
 
 Recuerda que ese año eran trece los quintos: "Candi", “Santiago”, “ Ino”, “Justino Murillo”, "Vitor", Vidal", "Nicolas", "Faico", "Pedro Cholas", "Generoso" y él mismo, no se acuerda de más. Claro cuando le preguntamos por el reconocimiento nos responde: “que el encargado de tallar  a los mozos era el Alcalde”, entonces no había médico en Hoyocasero. El tallaje pues consistía en medir a los mozos, y el que no daba la talla pues quedaba fuera, una pícara sonrisa le ilumina la cara, no sabemos si alguno no la paso…
 
Como ya explicábamos, el domingo de carnaval se dirigieron todos al Ayuntamiento de Hoyocasero para ser tallados, vestidos con su mejor traje y acompañados por familiares y amigos, allí “Tio Tiburcio”, Alcalde de Hoyocasero en aquel año, fue el encargado de recibirles y junto a los concejales fueron tallándolos uno a uno. A partir de este momento comenzaba la fiesta y tuvo que ser buena porque a José se le ilumina la cara y no deja de sonreír mientras lo recuerda.

La casa de los Quintos de este año era la de “Tio Genarillo”, allí los quintos y quintas de 1950 disfrutaron de su fiesta. José recuerda el momento del lunes de carnaval cuando fueron pidiendo por las calles de Hoyocasero, dice que para la época que era, sacaron mucho. Ellos iban con la música pidiendo, y llevaban una lata donde iban colocando los chorizos que les daban para los quintos y que después junto a el guiso que prepararon las mujeres con los gallos se comieron en el corral de Tio Genarillo.

Pero el momento más divertido de esta entrevista, llegaba cuando Sonia le preguntaba por la carrera de gallos, nos comenta que en aquellos años, las carreras se hacían donde Tía Ana, pero que debido al nevazo que había ellos nos los pudieron correr, entre risas recuerda que al final los mataron en la plaza y desde allí al puchero…..

A José le toco realizar la Mili en el Regimiento de Caballería de Alcalá de Henares, en el Regimiento de Santiago nº 1, allí estuvo cumpliendo los dos años de mili obligatoria que por aquel entonces se hacían, y para acudir a filas, andando se fue hasta la Venta del Obispo donde cogió el “coche de línea” que desde Arenas de San Pedro iba hasta Ávila. En Ávila cogió el tren que lo llevaría hasta Madrid y a la Ciudad de Alcalá de Henares y desde la Estación andando hasta el Cuartel.
 
División de Caballería. Alacala de Henares (Madrid)
Año 1951.
 
División de Caballería. Alacala de Henares (Madrid)
Remplazo 1951.

Como José sabía leer y escribir, rápidamente ascendió a Cabo furriel, allí se sacó el carnet de conducir.
 
 
Al final emocionado nos dice: “es la etapa de mi vida que mejores recuerdos me ha dejado”, será por eso que recuerda cada detalle como si fuera ayer.
 
Además, aquí os dejamos una coplilla, que nos ha cantado y cuya letra integra hemos recuperado gracias a Internet.
 
 
 

COPLAS DE QUINTOS:

 
Vela allí la talla,
vela allí el tallero,
vela allí la talla,
donde me midieron.
Donde me midieron,
donde me tallaron,
vela allí la talla,
vela allí está el palo.
El día que me tallaron,
mi corazón palpitaba,
en ver en aquel madero,
soldado me declaraban,
El día que a mí me pongan,
la ropa de militar,
quien me lo manda poner,
me lo mandará quitar.
Quintos del "50",
no lloréis ni tengáis pena,
que nos llevan a Melilla,
a ver las caras morenas.
 
Con este artículo, queremos animaros a que nos contéis vuestras vivencias, con ellas lo que logramos es recuperar las verdaderas tradiciones que hemos tenido en Hoyocasero y que de lejos, son mucho mejores que algunas de las celebraciones que tenemos ahora.

 

domingo, 24 de febrero de 2013

LA ENTRADA EN QUINTA, UN MOMENTO CRUCIAL EN LA VIDA DE NUESTROS VECINOS. (SEGUNDA PARTE)


·        Suponía pasar a tener los privilegios de los mayores, desde tomar un chato de vino a poder tener unos días de fiesta sin pensar en el trabajo…..

Mucho han cambiado las cosas, desde la desaparición del Servicio Militar obligatorio, tras repasar en el pasado artículo la creación de la “Mili”, hasta su desaparición en el año 2001, el momento de la talla, suponía uno de los momentos más importantes en la vida de un joven, no solo en nuestra localidad, si no en toda España. Gracias a la colaboración de José Jiménez y María Martín, nos permitirá ir descubriendo como se vivían aquellos momentos.

Todo comenzaba el denominado “domingo gordo”, día en el que los mozos que entraban en quinta acudían al Ayuntamiento a que les tallaran. En los primeros años, era el Alcalde el encargado de recibir a los mozos y ejercer como máxima autoridad local de apuntar a los que realizarían el servicio militar. A posteriori el Alcalde estaba acompañado por el médico local, que también les pasaba un reconocimiento médico. 

Para este momento, los “quintos” eran acompañados por familiares y vecinos, acudían engalanados con sus mejores trajes y tras ser tallados, todos a misa, acompañados siempre por la música de las guitarras, que tan importante ha sido siempre en todos los eventos locales. 

Quintos Año 1959 Hoyocasero (Ávila).
Este día, era un momento crucial para los mozos, a partir de este momento se les consideraba “mayores” e incluso, el primero en invitarles a un chato de vino era su propio padre. 

Cuan importante debía ser esta fecha, cuando todo el mundo colaboraba, empezando por el Ayuntamiento que les cedía un lote de leña para que lo subastarán, siguiendo por todos y cada uno de los vecinos, que a la hora de hacer su matanza tenían presentes a los quintos y les dejaban su "aguinaldillo" para cuando fueran a pedir. Pero también estaban los que cedían la casa para que pudieran celebrar su fiesta. Eso si, con condiciones, "la casa debía quedar mejor que se la dejaban"....

El sábado era el día de pedir por las calles del pueblo, y como hemos mencionado todos colaboraban con los mozos, quienes acompañados por la música, no dejaban un rincón del pueblo por el que pasar. 

El martes de carnaval era el día en que se corrían los gallos, para la ocasión, los quintos se ataviaban con sus mejores galas, los chalecos y el pañuelo serrano, y sus quintas con el mejor mantón que tuvieran en casa, hasta el burro que les llevaría a correr los gallos iba engalanado con lazos y cascabeles. Para la ocasión se había criado un gallo, que siempre era el mejor que hubiera en el gallinero. 


Domiciano López  López y la Quinta del 1967.
Pedro Pérez y la Quinta del 1971

Los gallos se corrían al principio en el carretero, donde esta la Fonda de Tia Ana, lugar que cambió cuando el tráfico se intensificó y fue sustituido por las Eras de la Ruiz. En el punto donde se iban a correr los gallos, se colocaban los postes y se ataban los gallos, en ocasiones hasta con alambre para que resultara imposible cogerlos a la primera… 

Domiciano López. Quintos 1967.
Y después…., todos a la plaza, allí llegaba el turno a las quintas, que torearían a la vaquilla en la plaza. Para ello, los quintos les cambiaban el mantón por la mantilla, y un mozo que ya había entrado en quinta se colocaba en el armazón que habían preparado, y las quintas se encargaban de torear,  y tras unos bailes en la plaza, la fiesta continuaba en la casa de los quintos.  


Quintos y Mozas con mantones en Hoyocasero. Año 1959.
Quintos 1959. 

Quinta toreando la Vaquilla en los Quintos de 1987.

El miércoles de ceniza, se realizaba el entierro de la sardina, y los quintos visitaban las casas, siempre acompañados con música, con un caldero lleno de gomas, cuernas y cualquier otro elemento que oliera mal, María recuerda que Tía Segunda “La Caldera”, siempre decía: “sí, que entren en mi casa con el “deshajumorio”, que así se van los malos espíritus”. 

Pero la fiesta no acababa aquí, duraba tanto como les duraba la comida y las ganas, quizás, este tipo de eventos hacía que los que habían sido quintos y celebrado su fiesta, mantuvieran su amistad de por vida.

lunes, 18 de febrero de 2013

LA FIESTA DE “LOS QUINTOS”, UNA TRADICIÓN SINGULAR. (PRIMERA PARTE).


·       La entrada en sorteo, suponía un momento crucial en las poblaciones y en las familias de los mozos que serían llamados a filas.

 
·       Los carnavales era el momento clave, donde los quintos disfrutaban de un ambiente festivo antes de incorporarse a filas.

Sorteo de los quintos.
 
Desde que en el año 2001, el Gobierno español firmara el Real Decreto por lo que el Servicio Militar dejaba de ser obligatorio, en muchas poblaciones el sentido que tenía esta festividad se mantiene en unos casos, pero en la mayoría ha perdido toda la esencia y tradición que suponía para los mozos la llamada a filas.

La idea es recopilar, ayudándonos de los recuerdos de nuestros vecinos como era la celebración de “Los Quintos” en nuestra localidad, pero antes creemos que es muy interesante conocer un poco, como fue instaurado el Servicio Militar en nuestro País y cuando. Seguro que todos hemos escuchado a nuestros abuelos, padres o hermanos alguna frase o historia de “la mili”; o algún comentario como  “amigos como los de la mili ninguno”.

Carlos III
 
Gracias a la hemeroteca de ABC, nos ha permitido conocer que cuando el Rey Carlos III promulgo la Real Ordenanza de Reemplazo Anual del Ejército Obligatorio, el 13 de noviembre de 1770, su ejército contaba con 115.000 soldados.

Real Ordenanza Promulgada
por Carlos III.
  
A diferencia de lo que después se promulgó, en el siglo XVIII, existían gran cantidad de exenciones para realizar el servicio militar, por lo que los únicos que acababan cumpliéndolo eran los campesinos más pobres, teniendo que dejar el sostenimiento de sus familias para marchar ocho años al Ejército.

Librarse de la mili, 15.000 reales

A medida que iba pasando el tiempo, el servicio militar se fue acondicionando a  las distintas trasformaciones que se iban produciendo. En 1800, las causas de exención fueron reducidas, pero en 1812, las diferencias sociales volverían a acentuarse, al promulgarse en las Cortes de Cádiz la “redención en metálico”. Aquellos que no podían pagar los 15.000 reales, no podían librarse, por lo que el ejército pasó a ser cosa de pobres.

Esta norma se mantuvo durante un siglo, hasta la llegada a la presidencia de José Canalejas, con su idea de limar las injusticias en el remplazo. Poco antes de ser asesinado en 1912, eliminó la “sustitución” y la “redención en metálico”, ofreciendo la posibilidad de que los reclutas con cierto nivel económico pudieran pagar 1.000 o 2.000 pesetas, para prestar un servicio militar de diez o cinco meses y el resto, tres años..

Fue con esta medida con la que al servicio militar se le comenzó a llamar popularmente «mili».
 

Miles de jóvenes del campo se incorporaban a los acuartelamientos urbanos

 Con el paso del tiempo, el servicio militar se fue reduciendo, y así de los tres años que se cumplían en 1912, pasaron a cumplirse dos en 1940, entre 15 y 24 meses en 1968, un año desde 1984 y nueve meses en 1991. Durante este tiempo. Las ciudades llenaban sus calles con jóvenes que se incorporaban a los acuartelamientos, muchos de los cuales se integraban en la vida de la ciudad si encontraban un trabajo.

 
Lo cierto es que en pocas ocasiones se reconoce el interés que han tenido siempre las Fuerzas Armadas por mejorar la calidad de vida de sus reclutas, destacando sobre todo sus esfuerzos para acabar con el analfabetismo. Ejemplo de ello es que, a partir del final de la Guerra Civil, prácticamente todos los soldados que cumplían la mili, salían de los cuarteles sabiendo leer y escribir, e incluso recibían formación técnica`para aprender un oficio que les permitiría incorporarse a un trabajo bien remunerado una vez finalizara el periodo en el ejercito.

Alejandro Rodríguez 1963. Madrid.
Aprendiendo el oficio de Camarero.
 
Las quintas dieciochescas y el servicio militar configuraron todo un mundo de personajes (quintos, reclutas, oficiales de enganche, etc), de tradiciones y actos administrativos (entrada en caja, reconocimiento médico, determinación de la talla, sorteo, fiestas de quintos, etc. ) y de organizaciones (cajas de recluta, banderines de enganche, etc), que dejaron una profunda huella en la sociedad y en sus costumbres.

Hilario Martín López. Sidi Ifni. Año 1960.

Hilario Martín López. Sidi Ifni. Año 1960.

Benjamín González. Sidi Ifni. Año 1961.

Benjamín González. Sidi Ifni. Año 1961.



Alejandro Rodríguez Jiménez.
Madrid. Año 1963.

Dionisio Pérez. Sidi Ifni. Año 1964.

Dionisio Pérez. Sidi Ifni. Año 1964.

Dionisio Pérez. Sidi Ifni. Año 1964.

Dionisio Pérez. Sidi Ifni. Año 1964

 
El 9 de marzo de 2001, pasados doscientos años desde la promulgación de la Real Ordenanza dictada por Carlos III, iniciaba su andadura el Ejército profesional, acabando así con el soldado de reemplazo.