LA FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS:
La veneración a los santos llevó a los cristianos a erigir sobre las tumbas de los mártires, grandes basílicas como la de San Pedro en la colina del Vaticano, la de San Pablo, la de San Lorenzo, la de San Sebastián..., todas ellas en Roma.
Las historias de los mártires se escribieron en unos libros llamados Martirologios que sirvieron de base para redactar el Martirologio Romano, en el que se concentró toda la información de los santos oficialmente canonizados por la Iglesia.
Cuando cesaron las persecuciones, se unió a la memoria de los mártires el culto de otros cristianos que habían dado testimonio de Cristo con un amor admirable sin llegar al martirio, es decir, los santos confesores. En el año 258, San Cipriano habla del asunto, narrando la historia de los santos que no habían alcanzado el martirio corporal, pero sí confesaron su fe ante los perseguidores y cumplieron condenas de cárcel por Cristo.
Hoyocasero ha sido un lugar donde siempre se ha venerado a los difuntos, no sé si recordareis cuando fallecía alguien, las mujeres guardaban luto durante años, era habitual ver a las abuelas vestidas siempre de negro y acudiendo a misa diaria. Las sepulturas eran puestas durante el primer año del fallecimiento del familiar, donde día tras día se acudía a la misa de tarde. Y claro llegado el día de los Santos, quién no recuerda a nuestras madres bajar al Campo Santo a arreglar las tumbas de tierra, las cuales eran limpiadas con un mimo primoroso, recoger las flores frescas, las cuales eran cuidadas todo el verano para que no faltaran en la tumba de los familiares....
Pero si este día era importante en nuestra localidad, el día siguiente el de las Ánimas no quedaba atrás. Allí las mujeres acudían con sus sepulturas a la Iglesia, la cual había sido despojada de bancos desde la pila del agua bendita hasta arriba del todo, y allí cada mujer colocaba su sepultura y sus tablas en el lugar correspondiente a su familia. Eran días de oración y de tristeza, sobre todo en aquellas familias donde alguien había fallecido durante ese año.
LA FIESTA DE LA CALBOTÁ:
Durante los últimos años, quizá porque ya no se lleven estas cosas..., nos hemos dejado inundar por otras tradiciones que no son ni mejores ni peores, pero que en definitiva dejan un poco de lado nuestras costumbres. Tras la iniciativa de Sonia el año pasado de juntar a los pequeños con calabazas para vaciarlas entre todos, tenía lugar en la plaza de Hoyocaero un evento que hacía mucho que no se celebraba, la CALBOTÁ, con castañera y todo,y este año ya está todo puesto en marcha para volver a celebrarla, así que toca disfrutar.....

Lugares que festejan el calbote o sus derivados: La calbotada o calbotá en la provincia de Ávila:
- Pedro Bernardo
- Arenas de San Pedro
- Casillas
- Hoyocasero
- El Tiemblo
- La Horcajada
- El Barco de Ávila.
Haciendo memoria, seguro que algunos recordarán lo emocionante que era celebrar la Calbotá en nuestro pueblo. Semanas antes de que llegara la festividad de todos los Santos, tocaba buscar una casa donde juntarnos los amigos para hacer la Calbotá, normalmente la que nos dejaban no se nos caía encima de milagro..., pero ese era lo de menos, era la excusa perfecta para juntarnos, hacer limpieza general durante esos día y prepararlo todo para la celebración.
También recordaréis que nuestros padres sembraban las calabazas para la matanza y que aquellas que eran más pequeñas nos las cedían a los más chicos de la casa, las cuales eran vaciadas y en su interior colocábamos una vela para alumbrar a los difuntos.
Normalmente lo hacíamos con el grupo o cuadrilla de amigos que teníamos y allí durante el fin de semana nos juntábamos en "nuestra casa" para hacer la celebración, y oye, que hasta se hacían visitas a las casas, donde era obligado convidar a los que se dignaban a visitarnos.
En la Calbotá, no faltaban las castañas y el chocolate calentito que se tomaba por la tarde..., pero lo más importante no faltaba la convivencia....., entre todos hacíamos la comida de la que dábamos curtida cuenta, siempre había alguien que destacaba por que sabía más de cocina que otros e incluso aprendíamos a guisar algún suculento plato.
Claro eso era en las décadas más recientes, nuestros mayores salían al campo a asar sus castañas, donde era un momento para juntarse unos con otros y compartir....
Ojala esta iniciativa dure muchos años, y nos sirva para seguir compartiendo juntos nuestras tradiciones.