viernes, 11 de julio de 2014

SAN PEDRO, LA COFRADIA DE LOS CASADOS


Simón, era tu verdadero nombre,
humilde pescador de Galilea.
Recibiste como potestad divina
ser sucesor de Cristo en la Tierra.
Eres la imagen de roca firme
sobre la que edificó la iglesia.
Te dio las llaves divinas
para abrirnos de su reino las puertas



Muchos años han pasado desde que los últimos cofrades sirvieron a San Pedro, Eufemio fue de los últimos. Para acceder o formar parte de esta cofradía, el requisito imprescindible era estar casado. A pesar de la época podían servir de forma indistinta tanto hombres como mujeres, que eran acompañados por sus consortes.

En esta ocasión nos hemos entrevistado con tía María y tío Venencio que formaban parte de esta cofradía y que fueron Mayordomos en alguna ocasión. Ellos recuerdan que se celebraban las vísperas, y que el Cura y el Sacristán cantaban las vísperas en la capilla de la Virgen de las Angustias. Los mayordomos se encargaban de engalanar las andas del Santo, unas andas y unas baras muy bonitas, que iban pintadas del mismo color que San Pedro. Para adornalas se elegían flores, un tipo de enredadeda que se daba en el huerto de la Fuente y rosas silvestres.

El Santo era subido a sus andas la vispera y el día 29 de julio se sacaba en procesión. Como era costumbre en la época toda la familia y los vecinos acompañaban a los Mayordomos, que tras la misa, se dirigían hasta la casa del Mayordomo/a mayor donde se realizaba el combite. Normalmente el mismo consistía en limonada, dulces típicos.....

El responsable de esta Cofradía era tío Hermenegildo que se encargada de nombrar a los mayordomos del siguiente año.
 



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